Hasta qué punto China y sus aliados constituyen una alternativa real a EEUU y Occidente en el liderazgo geopolítico y económico mundial
Marcuello Recaj, Carlos
Febrero 25, 2025
En su discurso de Año Nuevo de 2025, Xi Jinping, secretario general del Partido Comunista Chino y presidente de la República Popular, apuntó claves esenciales de sus prioridades y visión de su país y el mundo. Y si bien dedicó el grueso de su intervención a temas internos, habló también de asuntos internacionales. Apreció el contexto global como “cambiante y turbulento” y valoró a China como “gran país responsable” que promueve la reforma de la gobernanza global, a la vez que profundiza la solidaridad y la cooperación del Sur Global. Señaló asimismo acciones que durante 2024 materializaron sendas misiones, como el fomento de la Nueva Ruta de la Seda, la Cumbre de Beijing (del Foro de Cooperación China-África) y propuestas de su país en foros bilaterales y multilaterales. Concretamente, de estos últimos citó cuatro, y por este orden: la Organización de Cooperación de Shanghai, los BRICS, la APEC y el G20. Por su interés, nos centraremos en el segundo de estos eventos.
La cuestión de los BRICS es tan relevante como interesante, pero en el último mes, desde que Donald Trump asumió de nuevo la presidencia de los Estados Unidos de América, andamos desbordados siguiendo la pista de sus innumerables discursos y decisiones. El Sr. Trump, efectivamente, ni calla ni para, y la actualidad geopolítica está protagonizada por su papel en los conflictos de Ucrania y Oriente Próximo, por las nuevas batallas comerciales que promueve y por sus llamativas declaraciones sobre Canadá y Groenlandia. Los medios de comunicación echan humo y los líderes internacionales, en particular los europeos, andan desorientados ante el torrente de iniciativas del presidente de la todavía primera nación del mundo. Pero en este contexto tan convulso no hay que dejar de analizar tendencias relevantes y temas de fondo: y uno es, ya avanzábamos, la ya muy consolidada alianza de países emergentes.
Origen y evolución de esta asociación
BRICS es un acrónimo, corresponde a las iniciales de estos países: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Pero el grupo actualmente va más allá de sus siglas (en realidad se denomina oficialmente BRICS+) y comenzó su andadura sin su última letra, como BRIC. Este bloque de potencias emergentes viene a ser la alternativa o el contrapeso al G7, el grupo que reúne a los principales países desarrollados: Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá. Los BRIC surge en 2006, cuando sus países miembros comienzan a cooperar, animados por el éxito del término que ya en 2001 había propuesto Jim O’Neill, experto del banco de inversión Goldman Sachs. Sudáfrica se une en 2010 pero la gran ampliación llega en 2024: Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán. Y en 2025 cuentan con uno socio más, no precisamente una potencia menor: Indonesia, cuarto país más poblado del mundo y pujante economía. Otros candidatos permanecen a la espera, el interés es creciente; y Occidente, con EEUU a la cabeza, observa la creciente influencia global de estos países, no hace mucho apenas insignificantes en el PIB global y el comercio internacional, hoy ya con magnitudes superiores al G7, al menos en términos de paridad del poder adquisitivo.
Los BRICS, era esperable, han optado por construir una alternativa económica global impulsando, por ejemplo, el Nuevo Banco de Desarrollo.
Iniciativas concretas
El G7 no es el titular de las principales organizaciones económicas internacionales, pero sí ejerce una gran influencia en las mismas, sobre todo en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. No en vano, EEUU y sus seis aliados tienen un porcentaje de voto muy elevado en tales organismos, lo que les confiere su posición de principales contribuyentes en detrimento del resto de países miembros, prácticamente todos los del mundo. Los BRICS, era esperable, han optado por construir una alternativa económica global impulsando, por ejemplo, el Nuevo Banco de Desarrollo, cuyos accionistas son estos países emergentes, y donde Occidente no tiene posibilidad de interferir. Esta entidad, sin duda la más importante de los BRICS por su presupuesto e influencia, no es la única iniciativa del grupo, también cabe mencionar el Acuerdo de Reservas de Contingencia (CRA), incipiente alternativa al FMI, o el Mecanismo de Cooperación Interbancaria. También están impulsando nuevos códigos internacionales bancarios para sustituir al Swift como el CIPS chino o el SPFS ruso, amén de promover el uso de sus propias monedas en sus intercambios comerciales y reservas, tratando así de contrarrestar la todavía abrumadora hegemonía mundial del dólar estadounidense. Al respecto, el Sr. Trump, ya como presidente electo, advirtió el pasado mes de noviembre en su plataforma Truth Social: «Requerimos un compromiso de estos países de que no crearán una nueva moneda BRICS ni respaldarán ninguna otra moneda para reemplazar al poderoso dólar estadounidense o enfrentarán aranceles de 100%».
Más allá de tales proyectos, la colaboración entre estas naciones se ha mostrado muy eficaz en cómo China e India han ayudado a Rusia a superar las sanciones económicas occidentales a raíz del conflicto con Ucrania. Las medidas que EEUU y la UE aplican al país más grande del mundo surgieron ya en 2014 pero se recrudecieron en 2022 para aislar diplomáticamente y ahogar financieramente al gobierno de Vladimir Putin. Sin embargo, los efectos no han sido los esperados; y es que Rusia sigue exportando masivamente hidrocarburos y su economía crece a un ritmo considerable, en gran medida gracias al incremento de los intercambios con sus grandes socios asiáticos. Se ha expandido el comercio, ha crecido la inversión y ha mejorado la cooperación en todos los órdenes. Ello en detrimento de los relevantes vínculos que Rusia tenía con Europa hasta hace poco, hoy reducidos al mínimo.
Discrepancias internas
Los BRICS, con todo, no alcanzan un nivel de integración como en los países desarrollados, si bien caben aquí no pocos matices. En primer lugar, la gran mayoría de países europeos y Norteamérica constituyen la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), alianza político-militar liderada incontestablemente por Estados Unidos (pero veremos cómo evoluciona: las discrepancias emergen). Por otra parte, en el Viejo Continente se ha creado, con sus logros y tensiones, el más avanzado proceso de integración regional, la Unión Europea. Esta asociación y su “mercado interior” le convierte en una potencia comercial y monetaria de primer orden, pero sin un destacado papel en la escena geopolítica, actuando sus principales potencias (Alemania, Francia e Italia) no pocas veces por su cuenta (lo estamos comprobando estos días, ante la cuestión de Ucrania). La UE, por lo demás, mantiene tratados de libre comercio con Japón y Canadá, amén de con otras naciones aliadas como Australia y Corea del Sur; aunque no con Estados Unidos, y no parece que la cuestión vaya a mejorar a corto plazo, con el Sr. Trump amenazando con incrementos arancelarios contundentes.
Son, pues, no pocas las discrepancias en el seno de Occidente: pero los países emergentes tampoco están precisamente integrados política y económicamente a un alto nivel. Para empezar, cabe observar la relación entre China e India. Son activas socias de esta alianza y cooperan en no pocos ámbitos, ya vimos, pero también son rivales como superpotencias emergentes y países más populosos del mundo. Sendas naciones fueron durante siglos y antes de la Edad Contemporánea las principales economías mundiales, y sus tensiones vienen de lejos: tanto por disputas fronterizas como por sus influencias respectivas en Asia del Sur. También sus intereses chocan en ocasiones más allá de lo regional: y es que, si bien la presencia de China en África y Latinoamérica ya es determinante, India tiene también no pocas ambiciones en esos continentes. Por otra parte, los gobernantes de ambos países y los demás miembros del BRICS han demostrado mucho pragmatismo y si bien avanzan en proyectos comunes no parecen tener la intención de descuidar sus aún importantes vínculos con Occidente (más allá de las mencionadas tensiones del G7 con Rusia).
Comentarios finales:
El tiempo nos dirá si los países emergentes llevarán a buen término sus proyectos y, de ser así, si el presidente Trump los podrá sabotear. Por otro lado: ¿el reciente acercamiento de Washington a Moscú supondrá un problema en la estrechísima relación sino-rusa, motor de los BRICS? A día de hoy todo está en el aire, y el Sr. Trump parece muy enfocado en negociar espacios de influencia directamente con los señores Xi y Putin, ignorando sin contemplaciones a los líderes europeos. Estos últimos parecen, al mismo tiempo, obviar a la propia Unión Europea de la que forman parte, pero este ya es otro tema.
En este contexto, podemos hablar ya de sistema “multipolar”, con las citadas tres superpotencias avanzando en sus respectivas áreas de influencia, pero también con países como India que igualmente buscan su espacio de forma soberana y pragmática. Todo ello en un mundo, y esto es novedad de las últimas semanas, donde las alianzas occidentales (G7 y OTAN) parecen desvanecerse.
Respecto a los propios BRICS: son ya, a pesar de sus discrepancias internas, una alianza de primer orden en el orden geopolítico. Y sus proyectos alternativos a la organización económica internacional liderada por Occidente seguirán probablemente avanzando. Y esto es lógico, pues si los países emergentes son cada vez más importantes a nivel productivo, comercial y financiero, es esperable que promuevan instituciones multilaterales propias que defiendan sus propios intereses.
Por lo demás, todo lo aquí apuntado son unas breves y muy descriptivas impresiones, para saber más y profundizar en la cuestión les recomiendo la consulta de estos recursos:
BRICS: Here’s what to know about the international bloc (Foro Económico Mundial, 2024)
La apuesta del BRICS para impulsar un mundo multipolar entre guerras (CLACSO, 2024)
What Is the BRICS Group and Why Is It Expanding? (Council on Foreign Relations, 2024)
La Globalización Alternativa (Marcuello, 2024)
Brazil takes over the BRICS presidency in 2025 (Gobierno de Brasil, 2025)
India ¿nueva superpotencia? (La Vanguardia Dossier, 2025)
Carlos Marcuello Recaj
Profesor y consultor, especializado en relaciones internacionales y globalización
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