La apuesta de Jürgen Habermas y Thomas Mann por una Europa unida
Marzo 24, 2026
Ha fallecido con 96 años Jürgen Habermas, uno de los grandes pensadores europeos de nuestros tiempos, como resaltó el canciller Friedrich Merz. Añadiendo que su “agudeza analítica marcó el discurso democrático mucho más allá de las fronteras de nuestro país y actuó como un faro en un mar embravecido. Sus trabajos sociológicos y filosóficos influyeron en generaciones de investigadores y pensadores. La fuerza intelectual y la liberalidad de Habermas eran insustituibles para la comunidad, y su palabra a la vez una referencia y un desafío”.
Nacido en Düsseldorf, su juventud estuvo marcada por la dictadura de Hitler y los horrores de la II Guerra Mundial. Se formó intelectualmente en la Escuela de Fráncfort, siendo Adorno su maestro. Progresó desde posiciones marxistas hacia socialdemócratas. Su gran mérito es, como escribía la politóloga Máriam Martínez-Bacuñán en “El País”, haber desarrollado “una idea simple y radical: que la democracia puede fundarse en la razón comunicativa, que la legitimidad nace del mejor argumento y no del poder bruto, y que Europa podía ser la prueba histórica de que ese proyecto es viable”. Y la filósofa Adela Cortina lo alababa por resaltar que “la comunicación busca el entendimiento … Que la razón es, en el fondo, voluntad de entendimiento entre quienes se reconocen como interlocutores válidos”.
Su fe “en una Unión Europea vigorosa, comprometida con los derechos políticos y sociales a diferencia con China o los Estados Unidos”
Cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2003, defendió su apuesta por el proyecto común de Europa, “que no puede ser derribado en el último momento por egoísmos nacionales”. Su fe “en una Unión Europea vigorosa, comprometida con los derechos políticos y sociales a diferencia con China o los Estados Unidos” la remarcó no solo en Oviedo, también en muchas otras ciudades europeas. Según “El Mundo”, entró “siempre al trapo cada vez que alguien discutió la idea de Europa”. Y defendió a Emmanuel Macron y Angela Merkel en sus propuestas para hacer avanzar el proyecto europeo.
Cambio de tercio: Hace poco leí en la “Revista de Occidente” de febrero 2026 un artículo de José Luis García Delgado, cofundador del prestigioso Círculo Cívico de Opinión, sobre Thomas Mann y sus 59 alocuciones radiofónicas mensuales desde el exilio en California que hizo por encargo de la BBC entre octubre de 1940 y noviembre de 1945, con el título “¡Oíd alemanes!”. No las conocía y es de agradecerle al autor que las recuerde en estos tiempos convulsos. Según García Delgado, en ellas “impresiona, ante todo, la contundencia del enjuiciamiento que se hace del régimen nazi y de sus máximos dirigentes. El lenguaje, claro y en tono coloquial, aporta un plus de rotundidad. Una y otra vez, cada alocución contiene una condena radical y punzante de ´ese excremento del diablo llamando nacionalsocialismo´ y una vehemente exhortación al pueblo alemán para que se deshaga de él”.
García Delgado resalta dos visiones anticipativas del Premio Nobel de Literatura 1929: “Primero, que la victoria de la libertad ha de servir para unir a los pueblos de Europa. La oportunidad para no sólo dejar atrás ´provincianas´ pulsaciones nacionalistas …, sino también para superar la atomización de Europa en pequeños Estados´. Porque “la Europa de la solidaridad y colaboración humana” es “una idea que hace tiempo que está lo suficientemente madura para ponerse en práctica”. Y segundo, que es esa Europa deseable que estreche lazos y supere barreras fronterizas, la participación de Alemania debe ser esencial. Ya en 1941 comenta Mann a sus compatriotas que, frente a la pretensión de Hitler de una Europa alemana, “es Alemania la que debe ser europea”. Como remarca García Delgado, el autor de “Los Buddenbrook”, “La montaña mágica” o “La muerte en Venecia” adelanta “una de las claves – la más decisiva de todas – del recorrido de la integración europea desde los años cincuenta del pasado siglo: la apuesta de Alemania por integrarse en Europa en vez de querer dominarla, crucial para lo que será la ´construcción política de Occidente´ (Habermas)”.
Thomas Mann (1875-1955) y Jürgen Habermas (1929-2026), dos grandes intelectuales alemanes contemporáneos que apostaron hasta su muerte por una Europa unida. Aunque Habermas terminó bastante desilusionado por la falta de compromiso de los líderes europeos actuales con el proyecto de la Unión Europea, como se deduce de su último discurso público relevante de finales de 2025 en Múnich: “Al final de una vida política más bien favorecida por las circunstancias, no me resulta fácil llegar a esta conclusión implorante, pero lo cierto es que una mayor integración política, al menos en el núcleo duro de la Unión Europea, nunca ha sido tan vital para nosotros como lo es hoy. Y nunca ha sido tan improbable”.
Hagamos todo lo posible para que no tenga razón.
Carsten Moser
Períodista y Economista
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