Pentapartitos, coaliciones en minoría… Lo que España puede aprender de los gobiernos de Europa

La Transición española duró tres años, desde la muerte de Franco en 1975 hasta la aprobación de la Constitución en 1978. Ahora, el país lleva un tiempo equivalente, el trienio de 2016 a 2019, tratando de configurar su nueva realidad política, la del post-bipartidismo. Tres elecciones generales (2015, 2016 y 2019) y tres nuevos partidos (Podemos, Cs y Vox) después, el país aún se rompe los sesos tratando de responder a una pregunta clave: ¿cómo configurar las mayorías parlamentarias, pasar las investiduras y aprobar los presupuestos con un Parlamento tan atomizado?

Un cierto sentimiento de caos y pesimismo político se ha apoderado del país. La preocupación por la clase política está en su máximo desde 1985, según el último CIS.

En esta tesitura, una mirada a Europa puede servir de ayuda y calmar los ánimos. Siquiera para darse cuenta de que España no es la excepción, sino la norma. Lo más frecuente en Europa es el polipartidismo de gobierno, las coaliciones de dos, tres, cuatro y hasta cinco partidos, y los gobiernos en minoría, ya sean de un partido o de dos, con apoyos parlamentarios externos. El resultado electoral en Grecia, donde la formación conservadora Nueva Democracia acaba de ganar por mayoría absoluta, es una excepción. En la Unión, de hecho, lo normal son las coaliciones, no las mayorías absolutas.

Solo un tercio gobierna en solitario

20 de los 28 países de la Unión Europea tienen a la cabeza del Ejecutivo dos o más partidos,  según el informe realizado por el Centro de Barcelona para la Política Exterior CIDOB.

  • Finlandia, Letonia o Eslovenia tienen nada menos que cinco siglas diferentes en el Consejo de Ministros. Finlandia, en concreto, tiene siete ministros del Partido Socialdemócrata SPD, tres de la Liga Verde, dos de Pueblo Sueco (que representa a la minoría sueca en el país), dos de Alianza de Izquierdas y cinco del Partido de Centro.
  • Dos de nuestros vecinos tienen a cuatro partidos dentro del Gobierno: Países Bajos y Bulgaria. En el Gobierno holandés de Mark Rutte, por ejemplo, su partido liberal-conservador VVD tiene cinco ministerios; los cristiano-demócratas del CDA cuatro, y otros cuatro el centro izquierda del D66. El partido de los Cristianos Unidos, por último, tiene dos.
  • Gobiernos de tres partidos también abundan en Europa: Alemania, Bélgica, Polonia, Luxemburgo, Eslovaquia y Estonia.

Las fórmulas con las que se lleva a cabo la labor del Ejecutivo son variadas e imaginativas, y pueden servir de ejemplo a nivel nacional.

El caso más mencionado es la “gran coalición” alemana, un Gobierno transversal que incluye a los dos principales partidos de izquierda y derecha, la CDU de Merkel y los socialdemócratas del SPD, y a la  Unión Social Cristiana CSU. Pero lo más habitual es una cierta alineación ideológica: se unen partidos que comparten fronteras programáticas. Así, por ejemplo, Francia, Lituania, Luxemburgo, Eslovaquia y Rumanía han formado gobiernos polipartidistas de centro; en Polonia o Bulgaria, la coalición es de derechas, mientras que en Portugal el Gobierno del Partido Socialista Portugués gobierna en solitario con apoyos parlamentarios del Bloque de Izquierdas BE y  los ecologistas PEV.

España se europeíza

Se ha dicho muchas veces que España se está italianizando. El país de la bota ha tenido 64 gobiernos diferentes en sus 70 años de República. Hasta el ya expresidente Matteo Renzi llegó a decir, tras las elecciones españolas de 2016, que “la España de hoy se parece a la Italia de ayer”. Lo dijo mientras preparaba una ley, originalmente llamada “la española”, que iba a poner fin a la ingobernabilidad creando algo parecido a un sistema de doble vuelta y poniendo un mínimo del 3% de los votos a los partidos para entrar en el Parlamento.

Sin embargo, más bien se podría decir que España se está europeizando.

En nueve de los 28 países de la UE hay gobiernos en minoría, como el que ha mantenido Pedro Sánchez desde la moción de censura que acabó con la presidencia de Mariano Rajoy el año pasado. Es más, lo habitual son los gobiernos de coalición en minoría como el que sugiere Podemos al PSOE. Así ocurre en Bélgica (Gobierno de coalición, ahora en funciones, entre tres partidos que, sin embargo, no ostenta la mayoría parlamentaria), Suecia, Lituania, República Checa. Partidos únicos en minoría con apoyos externos, la opción que prefiere el PSOE para los próximos cuatro años (un gobierno de “cooperación” pero no de “coalición” con Podemos), es la del Partido Conservador de Theresa May en Reino Unido, que tuvo que firmar un Acuerdo de Confianza y Apoyo con el partido norirlandés DUP.

Hay muchas más semejanzas geopolíticas entre España y el resto de Europa que la del polipartidismo expuesto. Austria es un buen ejemplo de ello. Un caso de corrupción llevó a la presentación de una moción de censura que acabó con el Gobierno (de coalición entre la derecha y la ultraderecha), liderado por el jovencísimo Sebastian Kurz. Ante la tormenta política, el jefe del Estado, Alexander Van der Bellen, propuso la formación de un Ejecutivo tecnócrata hasta unas nuevas elecciones anticipadas. Eligió a la presidenta del Tribunal Constitucional, Brigitte Bierlein, para liderarlo.

Un mensaje queda patente en este viaje con moraleja por la política europea: hay muchas formas de gobernar, pero casi todas comienzan con un pacto entre diferentes.

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