Más Borgen y menos House of Cards

En la recta final de la campaña del 4M invocamos el espíritu de Birgitte Nyborg, la protagonista de Borgen. ¿Por qué? Esta producción danesa de 2010 es brillante y se centró en la política como medio, en la habilidad para tejer acuerdos y en la vocación de servicio. Se nos vende a menudo que los ideales chocan con las encuestas, y el marketing, con los valores. Para alegría del espectador, Nyborg llega a primera ministra de Dinamarca sin poner zancadillas. Ignora en varias ocasiones los consejos de sus asesores y opta por la intuición y la empatía. Dicen que su personaje se inspiró en Helle Thorning-Schmidt, la primera mujer que dirigió Dinamarca, entre 2011 y 2015.

En Borgen la política no discurre al margen de la humanidad, como en House of Cards. La aclamada serie americana, que es una adaptación de una miniserie de la BBC y a su vez de una novela de Michael Dobbs, llevó al extremo en 2013 lo más oscuro del poder. Frank Underwood y su esposa llegan a la Casa Blanca como apisonadoras. Son la encarnación de la ambición. Son tan ruines y utilitaristas que para una ficción resultan deliciosos, pero nunca creíbles en realidad.

Netflix ha apostado por Borgen para una cuarta temporada que se estrenará en 2022. Su protagonista, encarnado por la actriz Sidse Babett Knudsen, es la esperanza de los ciudadanos hartos del circo que necesitan conectar con funcionarios reales, limitados por sus circunstancias personales, sus miedos y su ilusión. Al mismo tiempo, deja esperanza a los políticos con vocación de servicio, que tratan de elevar el debate sin desacreditar al adversario. Porque justamente le consideran adversario, no enemigo.

“Borgen es como una serie de Aaron Sorkin que reconoce los problemas del centrismo”, escribía la crítica de televisión Emily Van Der Werff. Un comentarista británico llegó a decir que se había aficionado mucho más a Borgen que al día a día de Downing Street. Se dio cuenta de que empatizaba más con Katrine Fonsmark y con Kasper Juul, la periodista y el asesor de comunicación, que salen en la serie danesa, que con David Cameron y Nick Clegg.

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2 thoughts on “Más Borgen y menos House of Cards

  1. Esther

    En el final de la última temporada emitida de Borgen, Birgitte Nyborg expresa su voluntad de pactar con el partido que ya estaba en el gobierno, al que se había opuesto radicalmente durante la campaña electoral, con la única finalidad de poder entrar en el gobierno.
    No me parece un buen ejemplo. A mi juicio, hay que dejar de defraudar a los electores incumpliendo sistemáticamente los mensajes que se les trasladan durante la campaña con la finalidad de obtener los votos: hay que dejar de engañar porque el engaño invalida la representación.
    Una cosa es pactar, que necesariamente nos lleva a ceder en nuestras posiciones para admitir en parte las de otros, y otra cosa es hacer lo opuesto a lo prometido. Esto último es lo que hace Birgitte Nyborg al final de la última temporada de Borgen. Muy mal.

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