Lo que Mark Zuckerberg no consiguió

Facebook ha tenido que paralizar el lanzamiento de su criptomoneda ante la desconfianza de supervisores y reguladores en medio mundo, que creen que Libra podría replicar problemas de la red social.

Era cuestión de tiempo que Facebook aspirara a competir con el sector financiero. También era previsible que bancos, gobiernos, reguladores y supervisores mostraran sus dudas y trataran de bloquear su acceso al pastel. Ante la presión, y en un momento en que su red social está en mínimos de popularidad tras escándalos como el de Cambridge Analytica, Mark Zuckerberg ha decidido paralizar el proyecto Libra, la criptomoneda que planeaba lanzar en 2020.

Libra aspiraba a convertirse en la mayor criptodivisa del planeta, con 2.400 millones de usuarios potenciales. ¿Provocaría, tal y como está hoy, el mismo terremoto en las finanzas que Facebook en el terreno de la privacidad? ¿Se está coartando la capacidad de innovar de la tecnológica estadounidense? La Reserva Federal ha sido tajante: “No podemos permitir que empresas gigantescas ejerzan su poder sobre la infraestructura pública crítica”.

El conocido lema de Facebook, “Move fast and break things”, quizá no es el más apropiado cuando la sociedad ya reclama cautela y garantías. El white paper sobre Libra subraya que “transferir dinero a cualquier parte del mundo debería ser tan sencillo y eficiente –e incluso más seguro y con más garantías- que enviar un mensaje o una foto”. Sin embargo, de momento no se han tomado las precauciones necesarias para garantizarlo.

Cambio de modelo

¿Podrán las grandes tecnológicas como Google, Amazon, Facebook o Apple (GAFA) hacerse con el rol de la banca? El ex economista del FMI Kenneth Roggoff señala que Libra es la primera fase de la ofensiva. Otros como Sam Theodore, de Scope Insights, argumentan que esto no va a ocurrir en un futuro próximo: “Hay varias razones por las que estos temores pueden estar fuera de lugar, que se centran en la arraigada posición de mercado del sector bancario, en la imagen de marca cambiante de las grandes tecnológicas (no para mejor) y, sobre todo, en la evolución de la dinámica reguladora y de las políticas públicas en Europa”, señala.

En el vídeo promocional de Libra se apela a eliminar la ineficiencia y la injusticia financiera global: los protagonistas son pequeños empresarios en Asia, jóvenes africanos, inmigrantes mexicanos en EEUU que envían remesas a su familia. Una voz en off pregunta: “¿Qué pasaría si el dinero fuera realmente global, estable y seguro? ¿Qué pasaría si todo el mundo estuviera invitado a la economía mundial, con acceso a financiación?” Junto a Libra se ha lanzado la filial Calibra, un monedero digital en el que los usuarios pueden realizar transacciones en Facebook Whatsapp y Messenger.

Zuckerberg ha tratado de rescatar y materializar una frase que pronunció Bill Gates hace ya 25 años: la banca es necesaria, los bancos no. De momento ha sido incapaz de demostrarlo.

 

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