Miércoles 24 de Junio, 2026 , 2026
19:00h. – 20:30h.
ACT LEGAL
Ayala, 11 – 4ª Pl – Madrid
La felicidad es una de las grandes aspiraciones humanas y, al mismo tiempo, uno de los conceptos más difíciles de definir. A lo largo de la historia, filósofos, científicos, pensadores y ciudadanos de todas las épocas han tratado de responder a una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué significa realmente ser feliz?
En esta nueva edición de Entre Vinos Conversamos, proponemos una conversación abierta y cercana sobre la felicidad. ¿Es un objetivo que perseguimos o una forma de recorrer la vida? ¿Depende de las circunstancias externas o de nuestra actitud ante ellas? ¿Puede aprenderse a ser feliz? ¿Influyen la edad, las relaciones personales, el trabajo o el propósito vital en nuestra percepción de la felicidad?
Acompañados de una copa de vino y de la riqueza que aporta la diversidad de experiencias de los participantes, compartiremos reflexiones, dudas y aprendizajes sobre una cuestión tan universal como personal.
Más allá de la subjetividad que gobernará nuestro encuentro el próximo miércoles 22 de Junio, me gustaría atreverme a adelantar mi posición respecto a la pregunta que se nos plantea.
En esta ocasión queremos compartir esta reflexión:
¿Cómo se conquista la felicidad? Algunas reflexiones filosoficas
Siempre es camino, la meta es resultado del mismo, y, en el proceso y no el resultado, se encuentra el hecho de que ocurre en el tiempo —a diferencia de la meta, que es un punto fijo— y la conexión emocional y espiritual con algo no efímero.
Para mí, la felicidad suele subyacer en la ausencia de preocupación, en la relación social distendida, en la confrontación intelectual contra el yo en busca de dar descripción al ser. Sin embargo, también lo hace en el brindis, en la pasión de los instintos o en el sentirse parte de, aunque ese algo no responda a nada más simple que una competición deportiva.
No creo en la ausencia de correlación entre la felicidad y la necesidad, esta última no tiene por qué responder a aspectos vitales básicos para el desarrollo de la actividad humana, pero sin duda, la necesidad de conocer, de aprender, de descubrir, de conectar, es un motor incesante y generador de momentos felices.
¿El porqué? Lo desconozco. Puede que responda a cuestiones bioquímicas, simplemente a mi forma de ser, o, que sea un aspecto personal que todos compartamos y nos empodere a proyectarlo como verdad universal, pero al contrario que proyecta desde la contemplación y el no hacer de Byung-Chul Han, encuentro más la respuesta en la acción que en la inacción, en la actitud a resolver que en la quietud de dejar ser.
Una conversación para detenernos por un momento y reflexionar sobre aquello que todos buscamos, aunque cada uno lo haga de manera diferente. Porque quizás la felicidad no sea únicamente un destino al que llegar, sino también la manera en que elegimos vivir el camino. 🍷💬✨
Ayala 11 – 4ª planta
MADRID
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