Twitter Trump Vs Telepromter Trump

¿Cómo habría sido su discurso del Estado de la Unión si Donald Trump se hubiera conducido igual que lo hace en Twitter en vez de limitarse a leer la pantalla? ¿Y si solo le hubieran dejado utilizar datos contrastados? En ese último caso “habría empezado reconociendo que jamás un Estado de la Unión había estado marcado por tanta división”, reflexionaba el mordaz comentarista del New Yorker John Cassidy: “Más de la mitad de vosotros cree que no soy apto para gobernar, habría dicho; aproximadamente cuatro de cada 10 de entre vosotros me apoyáis. Aquí en esta cámara muchos lo que más querrían sería provocar un impeachment y echarme. Otros están ocupados intentando evitarlo”.

Trump siguió la línea más dura del Partido Republicano, reconocía la propia Fox, que se frotó las manos por un rating récord (11,7 de espectadores siguieron el discurso desde este canal). El presidente se puso la medalla de la buena gestión económica, aunque más que a sus acciones esto se debe a las de la Fed y la administración anterior. Y pese a todo su popularidad flaquea en Estados Unidos (aquí se puede seguir la evolución de sus apoyos en tiempo real, gracias a FiveThirtyEight).

Los detractores del presidente insisten en que lo que pasó es que las expectativas estaban demasiado bajas. “Por el mero hecho de que Trump consiguiera dar un discurso de una hora sin insultar a los latinos, las mujeres, los musulmanes (…) no quiere decir que de repente sea presidenciable y merezca una palmada en la espalda”, lanzaba Maria Cardona en The Hill. “Una hora de leer el teleprompter no borra el terrible 2017 de Trump, lleno de caos, un comportamiento y retórica ofensiva y divisoria y una forma de gobernar a través del miedo, la fabricación de noticias y las falsedades”.

Desconcierto

Ni los analistas ni los diplomáticos ni parece ser que su propio equipo saben qué esperar de Donald Trump. “En el Estado de la Unión, como en Davos, y en su discurso al Congreso el año pasado, salió el Teleprompter Trump en vez del Twitter Trump”, comenta Alana Moceri, analista de Relaciones internacionales y profesora de la Universidad Europea de Madrid. “O sea, el Trump que suena más como un político republicano normal, pero eso tiene trampa: primero, porque sus seguidores le quieren por decir lo que le da la gana y no ser ‘políticamente correcto’. Y segundo, porque no es un Republicano normal—va saltando entre políticas típicamente republicanas como mantener abierto Guantánamo, ser duro con los traficantes de drogas, aumentar las armas nucleares, y otras políticas que suelen provenir de los demócratas, como las bajas familiares pagadas, abaratar los medicamentos con receta y dar una segunda oportunidad a los criminales”. El Huffington Post sugería que un Trump puede pisar al otro (“Teleprompter Trump To Give His Big Speech. Twitter Trump Likely To Step All Over It”).

Lo que en todo caso ha alimentado el presidente es la política ficción. Cada vez que se manifiesta, ya sea ciñéndose al guión o incendiando Twitter desde las 6am en Washington, se multiplican los análisis sobre lo que dijo y lo que pudo decir. El influyente medio “Politico” directamente habla de la “what if presidency”.

El 22 de febrero de 2017 mantuvimos una Conversación Intergeneracional sobre Lo que nos espera con Trump y el Brexit.

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