Trump es Trump

Tanto el éxito electoral de Donald Trump como las políticas que va apuntando son expresión de dos hechos. Uno es la división por mitades de la sociedad estadounidense. Otro es el fracaso de la pretensión de encajar a China, Rusia (y otros países) en un sistema internacional dominado por Occidente. Trump parece haber extraído dos conclusiones de esos hechos. La primera es que para gobernar una sociedad dividida le conviene apoyarse en la mitad de los estadounidenses que están enfadados. La segunda es que a Estados Unidos le conviene tener las manos libres para conformar la nueva situación internacional que está emergiendo. Esos cuatro puntos me parecen claros. No puedo decir lo mismo sobre las consecuencias que la actuación de Trump pueda acarrear. Intentaré asomarme a esta cuestión, que se deriva del cuarto punto, pero antes me detendré en los tres primeros.

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