Tensar la convivencia

Las crisis ponen a prueba el consenso social hacia la inmigraci√≥n. Espa√Īa est√° lejos de las explosiones de odio de otros pa√≠ses, pero conviene estar alerta.

D√≠as atr√°s, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibi√≥ al grupo musical surcoreano BTS en la Casa Blanca. El grupo, seguido por cientos de millones de j√≥venes en todo el mundo, fue invitado por Biden para alertar sobre los cr√≠menes de odio contra la comunidad asi√°tica en Estados Unidos y alzar la voz a favor de la diversidad. ‚ÄúMuchos asi√°tico-americanos han sufrido discriminaci√≥n. El odio permanece oculto, pero cuando la gente buena dice lo da√Īino que es, desaparece‚ÄĚ, les dijo Biden a sus invitados, reconocidos por su activismo en favor de la no discriminaci√≥n racial y la inclusi√≥n.

Las personas de rasgos asi√°ticos han sido v√≠ctimas de una oleada de persecuci√≥n, insultos y agresiones en Estados Unidos desde el estallido de la pandemia de covid-19, bajo la premisa de que el virus se origin√≥ en China y en consecuencia todos ellos son culpables, o cuanto menos, gente de poco fiar. No es m√°s que el √ļltimo gran episodio de prejuicio √©tnico, un fen√≥meno global definido en 1954 por el psic√≥logo estadounidense Gordon Allport. As√≠ lo describi√≥: ‚ÄúUna antipat√≠a basada en una generalizaci√≥n inflexible y err√≥nea, que puede ser sentida o expresada, dirigida hacia un grupo como totalidad o hacia un individuo por ser miembro de un grupo‚ÄĚ.¬†

Personas arrancadas de su humanidad para ser colectivizadas en un grupo inferior, por definici√≥n taimado y malintencionado, del que no puede esperarse ning√ļn bien. A todos nos suenan los casos m√°s abominables. Aun muy lejos de esos extremos, nuestro d√≠a a d√≠a est√° lleno de prejuicios √©tnicos profundamente interiorizados.

En el estudio Lo que esconde el sosiego. Prejuicio √©tnico y relaciones de convivencia entre poblaci√≥n nativa e inmigrante en barrios populares, elaborado por la Universidad Pontificia Comillas-ICADE y editado por C√°ritas, se da cuenta de este fen√≥meno en Espa√Īa. La conclusi√≥n general es que Espa√Īa se mantiene como uno de los pa√≠ses de Occidente con menor tasa de rechazo a la inmigraci√≥n y a las culturas for√°neas. Pero en la letra peque√Īa del estudio hay advertencias muy serias y una explicaci√≥n nada complaciente a esta aparente actitud abierta de los espa√Īoles hacia la multiculturalidad.

Porque si bien estamos muy lejos del discurso racial que envenena la convivencia en Estados Unidos, nuestra sociedad no es ajena al auge del populismo, el identitarismo y el nativismo, cuyo lema se resume en ‚Äúprimero, los de aqu√≠‚ÄĚ. Si hasta ahora Espa√Īa ha sido un oasis de tolerancia hacia la inmigraci√≥n es, dicen los autores del informe, porque existe un consenso pol√≠tico y social de d√©cadas, surgido en la transici√≥n democr√°tica, para no atizar la xenofobia en los discursos p√ļblicos. Pero este consenso se est√° resquebrajando debido a la instrumentalizaci√≥n de la inmigraci√≥n por parte de la derecha extrema.

La segunda explicaci√≥n al ‚Äėoasis espa√Īol‚Äô es m√°s inc√≥moda: somos abiertos a la inmigraci√≥n porque, en realidad, la poblaci√≥n inmigrante permanece en los m√°rgenes del sistema en lo social y en lo laboral. Somos, pues, tolerantes pero no integradores. O no lo somos con las etnias y nacionalidades que percibimos inferiores, principalmente las que proceden de √Āfrica y Am√©rica Latina.¬†

El informe de ICADE se√Īala que la recesi√≥n econ√≥mica y la pandemia no han activado la hostilidad hacia la inmigraci√≥n debido a la ‚Äúpersistencia de la ventaja nativa y la segregaci√≥n √©tnica: los inmigrantes, tras los a√Īos de crisis, siguen estando n√≠tidamente segregados en la parte baja de la estructura social espa√Īola. Se ve en el mercado de trabajo, en el sistema educativo y en el √°mbito residencial‚ÄĚ.¬†

Esta realidad es extrapolable a gran parte de los pa√≠ses occidentales. La poblaci√≥n inmigrante se instala en barrios populares, donde convive con las clases medias y bajas de la sociedad local. Lo mismo ocurre en Espa√Īa, pero mientras en Estado Unidos esas clases humildes recelan abiertamente del otro y se generan conflictos raciales potencialmente violentos, en nuestro pa√≠s el desencuentro no va m√°s all√° de protestas locales por actos de incivismo y mal uso del espacio p√ļblico.

Seg√ļn la Teor√≠a del Conflicto Grupal (TCG), en tiempos de crisis econ√≥mica la hostilidad hacia las minor√≠as √©tnicas suele incrementarse de manera significativa. Por eso, el gran reto de cualquier sociedad es alcanzar tal grado de cohesi√≥n social que la inmigraci√≥n sea vista ‚Äúcon normalidad, como algo que trae consecuencias positivas y que aporta al pa√≠s‚ÄĚ, se√Īala el Informe Espa√Īa 2020, que dedic√≥ un cap√≠tulo a esta cuesti√≥n.

Esto solo es posible ‚Äúsi existe un cierto bienestar para toda la sociedad‚ÄĚ, de modo que no haya recelos por el uso de los recursos p√ļblicos, fuente principal de conflicto y leyendas urbanas. En este sentido, el Informe Espa√Īa 2020 urge hacer ‚Äúmucha pedagog√≠a para desterrar del imaginario social una serie de mitos, estereotipos y prejuicios que alteran artificialmente la convivencia‚ÄĚ antes de que la coexistencia caiga por una pendiente muy dif√≠cil de remontar.

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