Tenemos el escenario de “la pinza juvenil”

“Se me hacía duro aprender a servir habiendo sido enseñado a mandar”.

Los jóvenes, los conocidos como “Millennials”, están entrando en el mercado laboral en esta última década. En ocasiones referidos como la “generación mejor preparada”, también se les ha criticado una falta de actitud y aptitud profesional. Ha sido interesante descubrir y debatir la brecha entre las perspectivas y la realidad en la carrera profesional de esta generación de la mano de Benito Arruñada.

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta divergencia? Estos jóvenes han sido “trophy kids”: han recibido una infinidad de premios por rendimientos mediocres, han tenido una educación lúdica, donde todo estaba enfocado a disfrutar sin aprender de lo malo, sin saber sufrir… entonces llegan al mundo laboral sin las actitudes ni aptitudes necesarias.

Tenemos el escenario de “la pinza juvenil”.

Por un lado, han tenido una educación blanda que les lleva a ser emocionalmente inmaduros. Han caído los estándares exigidos en las aptitudes mientras que muestran un fallo clamoroso en las actitudes (les cuesta asumir la crítica, aburrirse, sentirse accesorio, acatar las reglas…). En el caso de España, todo lo anterior agudizado por el proteccionismo familiar (inherente a la cultura de base católica) y la caída de fertilidad que nos ha llevado al monopolio emocional (ser hijo e incluso nieto único).

Por otro lado, tienen el “feeling” de vivir un entorno muy duro. Al final hay diferencias tremendas entre la situación en las distintas zonas geográficas (ej. hay muchas más oportunidades en las grandes ciudades) y entre sectores. Y es que ante escenarios de “bloqueo generacional” hay pocos incentivos entre los jóvenes que empiezan para hacer el esfuerzo de forjar una carrera profesional; a la vez, estos nuevos trabajadores se sienten más atraídos por empresas de consumo que hacen “marketing” de sus propios puestos de trabajo antes que hacer carrera en empresas de servicios profesionales muy bien pagadas, pero donde estás al servicio del cliente las 24h.

Vista la situación, ¿qué podemos hacer?

  • Profesores: reconocer que son “estafadores” y han participado en el regalo e inflación de títulos.
  • Padres: “cerrar el grifo” porque el nivel de subvención es muy dañino para los jóvenes en la toma de decisiones racionales a largo plazo.
  • Políticos, y consecuentemente, sus votantes: se debe dar libertad para que los jóvenes se puedan formar en un nivel de exigencia superior y modificar un sistema fiscal perverso (donde el incentivo para incrementar marginalmente el salario al hacer carrera, se destruye por el aumento de la presión fiscal).
  • Empresas: acabar con el bloqueo generacional para potenciar el esfuerzo para hacer carrera (ej. impulsar prejubilación) y fichar “fuera” para encontrar talento con hambre de crecer (salir de las universidades “top”, apostar por los extranjeros…).
  • Jóvenes: entender la situación e independizarse, buscarse la vida y aprender de valores como los que aporta el deporte (sacrificio, trabajo en equipo…).

Como síntesis de la Conversación Intergeneracional, Benito Arruñada finalizó con una cita recogida en el libro Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán: “Se me hacía duro aprender a servir habiendo sido enseñado a mandar”.

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