Retratos de Foro de Foros II: Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Transplantes (ONT)

Rafael Matesanz: fundador y expresidented e la organización nacional de transplantes (ONT)

Retratos de Foro de Foros II: Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Transplantes (ONT)

Es el símbolo del llamado modelo español de trasplantes, uno de los pocos logros sobre los que existe un consenso en este país. Rafael Matesanz (Madrid, 1949), doctor en Medicina y Cirugía, fundó la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) hace tres décadas. En 2010 fue galardonada junto con The Transplantation Society con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Su trabajo es un referente mundial. Charlamos con él de cómo la pandemia ha tensado el sistema, de cómo queda la ciencia tras la covid-19 y de la falta de idoneidad que ve en la primera línea política.

-En sus ensayos póstumos, Oliver Sachs decía que su epifanía con la ciencia ocurrió cuando, de muy joven, vio la tabla periódica en el Museo de Historia Natural de Londres y se enamoró de la química para siempre. ¿Le ocurrió algo parecido? ¿Algún momento especial que haya marcado su camino?

Cuando estaba haciendo el internado en la Jiménez Díaz sí recuerdo que estaba rotando en Urología y me tocó ver un trasplante de donante vivo, incluso ayudar a la extracción del riñón del donante y luego ver cómo se lo ponían al receptor. Yo no sabía qué especialidad iba a coger, pero aquello me impactó. Luego escogí Medicina interna y después hice Nefrología porque en ese momento, en los años 70, el tema de los trasplantes lo llevaban los nefrólogos, era una especialidad muy novedosa, muy agresiva, y yo creo que aquello me impactó y ha condicionado seguramente todo lo que he hecho después.

-Aun en los peores momentos de la pandemia, el sistema de trasplantes que usted creó hace treinta años ha seguido funcionando. Entre marzo y noviembre de 2020 se realizaron casi 2.700. Sin embargo, esos trasplantes dependen de una arquitectura mayor. Y a raíz de la covid 19 se han visto sus grietas.

Durante el año de la covid hemos pasado por un momento muy muy difícil en todo el sistema de donación y trasplantes. La donación sobre todo es muy sensible a situaciones como las que se han producido por la pandemia por motivos obvios: se producen en las UCIS y si estas están ocupadas alrededor de un 30 por ciento por pacientes covid y además existe un riesgo de que cualquier paciente que entre pudiera infectarse, eso afecta a la posible donación de órganos y por supuesto a su trasplante. Las cifras que citaba son prometedoras pero suponen, de hecho, un descenso de alrededor de un 23 por ciento con respecto al año anterior. El sistema se ha mantenido en esas cifras gracias a que es muy fuerte y a que ha habido una reacción rápida y muy enérgica, pero evidentemente la pandemia no ha terminado ni mucho menos.

 

«El sistema se ha mantenido en estas cifras gracias a que es muy fuerte»

 

-Imagino que todo donante positivo en covid se ha descartado…

Sí, por supuesto. El virus afecta prácticamente a todos los órganos. Cualquier enfermedad viral tiene la casi certeza de que se transmite de donante a receptor. Una de las normas de la ONT era que a todo potencial donante había que testarle si daba positivo o no. Eso ha hecho descartar a muchos donantes y muchos potenciales donantes ni siquiera han podido llegar a la UVI por sobresaturación.

-Las personas que han pasado el virus y se han recuperado, ¿pueden seguir siendo donantes?

Sí, cuando uno pasa la fase aguda y la convalecencia está perfectamente estudiado que puede donar. Igual que esa persona no es contagiosa con un contacto, no lo es con sus órganos. Ya hay una experiencia en la Historia con otros virus, bastantes ejemplos, como por ejemplo la hepatitis B.

-Llevamos 28 años consecutivos en España siendo líderes mundiales en donación y trasplante, más del doble que la Unión Europea. En gran parte se le atribuye a usted el mérito de un modelo de gestión, del llamado modelo español. ¿Cuál es la receta?

Lo que se conoce internacionalmente como modelo español es básicamente un modelo organizativo. No es que los españoles seamos más ni menos generosos que los franceses, los italianos, los portugueses… pero lo que hemos hecho es poner a la persona adecuada en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Son tres patas: por una parte, claro, la sociedad tiene que ser solidaria, y el español lo es cuando se le transmite un mensaje sólido y creíble. Pero no hay ninguna estadística que muestre que lo es más que sus vecinos. Luego tiene mucho que ver que tengamos un sistema universal de salud, no selectivo para una minoría. Eso permite transmitir un mensaje de “usted debe donar porque después usted o su familia en un momento determinado lo pueden necesitar”. Ese mensaje en muchos países del mundo no tiene credibilidad porque solo una minoría puede acceder a un trasplante por razones económicas o sociales. Y por último es un sistema organizativo que se basa en la presencia en todos los hospitales con profesionales muy bien formados, en cuidados intensivos, porque ahí es donde se realizan.

 

«Lo que se conoce como modelo español consta de tres patas: la sociedad, el sistema universal de salud y el buen sistema organizativo»

-¿Cómo ha ido evolucionando?

Este es un modelo de i+D, no se consigue haciendo siempre lo mismo. El último año los números se han resentido pero hasta entonces habíamos crecido un 40 por ciento. En los últimos 5-10 se han desarrollado estrategias que han mejorado muchísimo el sistema, como por ejemplo, la donación a corazón parado o el involucrar a los servicios de urgencias, que haya una conexión directa entre urgencias y la UVI y que permite que en estos momentos la cuarta parte de los donantes procedan de urgencias. Si en 2010 cuando nos dieron el Príncipe de Asturias nos hubiéramos quedado sentados a vivir de las rentas no habríamos conseguido nada de lo que ha venido después.

-¿Qué se siente al haber sembrado una de las pocas semillas de la concordia en este país, en la que el Estado y las CCAA se coordinan aparentemente sin problemas? ¿Por qué no es exportable a otros terrenos?

El modelo es perfectamente exportable, lo que pasa es que hay que saber hacerlo [se ríe]. El Estado no tiene mayor competencia en trasplantes que en la atención a enfermos con cáncer, por ejemplo. Ha habido días en que se han dado hasta 18 donaciones y se han trasplantado cientos de órganos y eso se ha producido porque han funcionado aeropuertos, servicios de protección civil, policías… Han participado cientos de personas. No tenemos un sistema específico, lo que hemos hecho es extraer lo que ya hay en el país. Lo que pasa es que nosotros hace 30 años empezamos con el tema de la ONT a crear una estructura completamente profesional, basada en un modelo que dependía de las administraciones, porque no hay que olvidar que la ONT es una parte del Ministerio, y las coordinaciones autonómicas son parte de las consejerías de Sanidad. Nosotros le dimos un toque entre administrativo y profesional, con un acuerdo entre todos de sacarlo adelante. Nos ha costado muchos disgustos, a mí profesionales y personales, pero funciona.

-Hace diez años dijo en una entrevista: ‘Trinidad Jiménez y Ana Pastor han sido los mejores ministros de Sanidad. Los demás son olvidables, y alguno, asesinable’. ¿A Salvador Illa en qué categoría lo mete? 

Me parece que hablé de una categoría más, los prescindibles. Iría directamente ahí. Pero este no es un problema de Salvador Illa, que es una persona trabajadora, inteligente y que en situaciones normales podría haber sido un buen ministro. El problema no es tanto de las personas que están en el Paseo del Prado, sino de quién las pone ahí. Yo sinceramente no me veo dirigiendo la Confederación Hidrográfica del Ebro o una central nuclear. No entiendo qué pinta un filósofo dirigiendo el Ministerio de Sanidad.

-¿Existe una persona idónea?

Por supuesto que existe. El Partido Socialista tiene entre sus militantes de carné a personas perfectamente capacitadas para ser ministros en estas circunstancias. Y el Partido Popular también. No es que en España seamos un desastre total, que no haya nadie y que tengamos que importar un gestor. Hay gente perfectamente capaz, no hay que ser un epidemiólogo, hay que ser sobre todo un experto en gestión. Otra cosa es que el presidente del Gobierno prefiera otro perfil.

 

«Existe la persona idónea para ser Ministro de Sanidad. Esa persona debe ser, sobre todo, experta en la gestión»

-¿En quién está pensando?

Por ejemplo, en el Partido Socialista, una persona como Rafael Bengoa, que fue consejero en el País Vasco, que ha aconsejado a la Administración Obama, y que está perfectamente capacitado para eso. Y si uno se quiere ir al PP tiene a Ana Pastor, que lo podría estar haciendo perfectísimamente. Tampoco hay que hacer demasiadas quinielas, solo voluntad política de poner a alguien que sepa.

-¿Sale la ciencia bien parada de esta pandemia? ¿Le preocupa que cada vez haya más negacionistas? Es cierto que no son una mayoría, pero las redes amplifican sus voces.

Yo creo que la ciencia sí sale bien parada. Por una razón: en la Historia de la humanidad jamás se ha producido una carrera tan brillante y tan rápida como la de la consecución de la vacuna. Una cosa es que las administraciones, los gobiernos, no hayan dado la talla en la gestión, y otra es que la ciencia no haya ido corriendo a marchas forzadas ante una amenaza que era totalmente nueva. Siempre ha habido negacionistas, pero yo creo que es más anecdótico que otra cosa. Ya veremos a la hora de la verdad cuántas personas que dijeron que no se iban a vacunar terminan haciéndolo.

¿Qué piensa cuando ve el descrédito al que se ha sometido a la Organización Mundial de la Salud, usted que les asesoró en la estrategia mundial sobre los trasplantes?

La OMS ha sufrido como cualquier gobierno de un país, y esto no viene de ahora. Nosotros impulsamos toda la estrategia de trasplantes y efectivamente conozco bien cómo funciona aquello. Trump ha dicho muchas tonterías pero en sus acusaciones contra la OMS no le ha faltado un poco de razón: la OMS se ha doblegado por motivos económicos o políticos a los intereses chinos yo diría que desde hace una década.

 

«La ciencia sale bien parada de esta crisis, otra cosa es que los gobiernos no hayan dado la talla en la gestión»

-Eso lo ha vivido usted.

Sí. Eso lo he vivido y lo he sufrido con el tema de los trasplantes. Si hay algo escandaloso es la utilización del tráfico de órganos y la utilización de órganos de prisioneros ejecutados por parte de China. Y la OMS lo ha estado encubriendo, por decirlo finamente, durante bastante tiempo. Y no está nada claro que se haya dejado de hacer.

-¿Echa de menos la primera línea?

No, yo creo que todo tiene su edad y sus circunstancias. Físicamente no podría seguir al frente de la ONT porque es un trabajo muy absorbente si uno lo quiere hacer bien. Si quiere estar en el sillón puede estar toda la vida, hay muchos ejemplos, pero si se quiere hacer bien hay que esforzarse mucho. Mi mayor objetivo era encontrar una buena sucesión y creo que eso se ha conseguido: la doctora Domínguez es una espléndida directora de la ONT. No echo de menos en absoluto la primera línea. Mi labor ahora creo que tiene que ser aportar cuando se me consulta para algo. Lo de los jarrones chinos creo que lo definió muy bien Felipe González y no quiero llegar a eso.

 

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