IV Encuentro Intergeneracional – La Granja 2018

Decía Paul Éluard que había otros mundos, pero que estaban en este. En pocos metros cuadrados y tres días en La Granja han confluido cien vidas y miles de historias.

Contaba Joachim Bitterlich, jurista y diplomático alemán que sirvió como embajador en España, que estaba preocupado por Cataluña… y por Madrid. Demasiado tiempo han pasado sin entenderse las administraciones ni trabajar codo con codo, decía. Junto a su tocayo Joaquín Almunia, otro insider de la UE, analizaron las entrañas comunitarias en poco más de una hora. Más tarde, Bitterlich escuchaba atentamente el debate sobre la transición energética en España. Y se disculpaba por no poder quedarse a más: su sexto nieto venía en camino y le esperaban en París.

Expertos en Latinoamérica que tomaban apuntes sobre el impacto de la robotización; juristas interesados en la longevidad, y exportadores fascinados ante los retos del mercado inmobiliario. Migraciones, sistema sanitario, la era Trump, la cronificación del procés, el periplo de los emprendedores jóvenes… La Granja es el paraíso del curioso. Entre la crema de verduras y el arroz con leche de una cena da tiempo a charlar sobre circuitos de calor, la varicela de un hijo y ópera rusa. Cabe todo, cabemos todos.

Y después de esa convivencia intensa, de añadirse en redes sociales y hacer Net thinking, cuando uno deshace la maleta, piensa en el privilegio que supone compartir tiempo con aquellos que de otro modo jamás se habrían cruzado en el camino.

Gracias.

Y hasta el año que viene.

 

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