I Encuentro Intergeneracional Foro de Foros “Horizonte España 2020”. La Granja (5-7 de marzo 2015). por Fernando González Urbaneja

Por su evidente interés, esta semana presentamos  el RELATO del Encuentro Intergeneracional Horizonte España 2020”, celebrado en La Granja el pasado mes de marzo. Su autor es Fernando González Urbaneja, miembro del Comité de Vigilancia de Foro de Foros.

Con más de un centenar de participantes, entre los que destacan 34 jóvenes becados, y 44 ponentes cualificados en las más variadas disciplinas, a través de una eficiente metodología, las Conversaciones sirvieron para entender, proponer y reflexionar sobre QUÉ NOS PASA y avanzar en el futuro sobre CÓMO HACER.

La participación de esos 34 jóvenes becados hizo posible un verdadero Encuentro Intergeneracional.

González Urbaneja traza un análisis acerca de las cuestiones que se abordaron en la Granja: el proyecto de construcción de Europa, la iniciativa emprendedora a cargo de los jóvenes “millennials” (nativos digitales), la estructura territorial de España, la competitividad exterior de nuestras empresas, la situación del sistema educativo, el mercado de trabajo, el futuro del Estado del Bienestar, así como la regeneración de la democracia en nuestro país.

Asimismo, el RELATO ofrece un decálogo de conclusiones que resumen con certeza cuales fueron las cuestiones debatidas, y que expresan también el espíritu de diálogo que animó las Conversaciones.

En definitiva, ante el momento político, económico y social que en la actualidad estamos viviendo, a través de este documento la Fundación Foro de Foros formula no sólo diagnósticos, sino que inicia el planteamiento de propuestas para la solución a los retos  de diversa naturaleza que comenzarán a advertirse en víspera de las elecciones generales.

Descarga del relato completo de Fernando González Urbaneja

Conclusiones:

1.- La brecha abierta entre ciudadanos y dirigentes políticos ha creado malestar social, que  se traduce en la exigencia de reformas para regenerar la democracia.

2.- La sociedad española espera un impulso, un nuevo proyecto de fututo.

3.- Los ciudadanos valoran los pactos políticos como procedimiento para el cambio

4.- Es notoria la crítica del bipartidismo y la condena de la corrupción.

5.- La Regeneración conduce a reformar la Constitución y renovar el sistema electoral para restar poder a los partidos y reforzar la solvencia de las instituciones.

6.- La educación es factor determinante del empleo y de la competitividad.

7.-  Sanidad y educación deben recuperar los recursos que restó la crisis y adoptar medidas para mejorar la gestión del estado del bienestar.

8.- La reforma fiscal es inexcusable para financiar las demandas de los ciudadanos

9.- Aunque ha crecido el euroescepticismo los españoles se sienten socios de una Europa que tendrá que ser cada vez más federal.

10.- Falta un relato potente de la Unión Europea, que aflore la ciudadanía europea

Con mezcla de informalidad y rigor las Conversaciones en la Granja transcurrieron a lo largo de tres jornadas intensas distribuidas en diez bloques de debate y presididas por voluntad de diálogo y el propósito de entenderse. Más de un centenar de participantes de muy diversa condición y procedencia y 44 ponentes cualificados, desgranaron, de la tarde del jueves 5 de marzo a mediodía del sábado 7, un temario amplio que incluía buena parte de los problemas que preocupan a los españoles: el paro y su conexión con la educación, el conocimiento y la productividad; una salida consistente de la recesión-estancamiento; el sostenimiento del estado del bienestar en sus pilares de educación, sanidad, pensiones y dependencia; la estructura del Estado, incluida la reforma constitucional; la regeneración política contra la corrupción y la incompetencia; la arquitectura institucional de Europa; las nuevas tecnologías y la iniciativa emprendedora. Debates que figuran en la agenda de las preocupaciones de los españoles. Pudo faltar un debate financiero, otro energético, también uno sobre política exterior… pero no había horas para todo.

Conversaciones informales entre los participantes y debates abiertos, sin condiciones previas más allá del respeto mutuo. Rigor en el uso del tiempo y fidelidad al temario propuesto. Todos los ponentes ajustaron sus intervenciones, bien preparadas, a los diez minutos asignados, y para los debates, cada turno de palabra utilizó los pocos minutos previstos por intervención. El buen uso del tiempo induce seriedad que contribuye a resultados útiles y estimulantes. Una buena preparación de las intervenciones, sin reiteraciones ni lugares comunes, evita perder el tiempo en disquisiciones estériles. Así se crean las condiciones para la empatía entre los participantes, unido por un interés compartido por una discusión abierta, sustanciosa, que sirve para entender, proponer y  reflexionar sobre QUÉ NOS PASA y avanzar sobre CÓMO HACER.

Al final algunos decían que faltó tiempo para más conversaciones informales en pasillos, que faltó conversación intergeneracional, que el programa fue demasiado intenso, aunque nada de lo tratado era poco relevante. Faltó mirar al sur, más perspectiva global, geopolítica. Alguien apuntó que a cualquiera de los líderes políticos que ahora ocupan el escenario político le hubiera ido bien asistir a los debates para afinar sus juicios y ordenar sus argumentos.

El relator de las conversaciones, que abrió y cerró los debates, resumió al concluir (enlace para escuchar su intervención final [1]): el debate giró sobre el Horizonte España 2020 para detectar problemas, activos, riesgos y oportunidades; conversación intergeneracional por la participación de dos docenas de jóvenes con puntos de vista propios. Y Foro de Foros cumplió la función de plataforma para el encuentro de personas que participan en distintos espacios de ideas, compartiendo análisis y conclusiones, que enriquecerán debates posteriores.

Las posiciones a lo largo de las Conversaciones bascularon de lo global, más allá de Europa (cosmopolitismo), frente a lo local, la identidad y el nacionalismo; con referencias a las oportunidades y riesgos en cada caso. Contraste entre un decepcionado pesimismo ante posiciones, argumentos y hechos recientes (los españoles no tenemos arreglo, somos pocos relevantes, el fatalismo de la conllevanza…), frente al optimismo de la voluntad, de lo posible y alcanzable (España es un gran país, lo ha dicho el Rey Felipe VI, lo señala Mario Monti… tras la crisis hay ventanas de oportunidad.

Desde el elogio a lo conseguido durante el último tercio de siglo, se deslizó la inquietud por el futuro, la preocupación por un posible fracaso, por desperdiciar el potencial acumulado. Fue reiterado un lamento por la ausencia  de líderes, de ideas fuerza, de proyectos potentes, que contrasta con una sociedad activa, movilizada, con empresas de éxito que crecen, que exportan, que se globalizan con acierto. Tensiones entre lo nuevo y lo viejo, entre jóvenes y mayores que para algunos actúan como tapón; la proposición de una generación tapón que no quiere irse, fue materia controvertida.

La normalización de España se ha conseguido con la democracia, con la integración definitiva en Europa, que constituye una historia de éxito: el milagro español; un buen ejemplo de Transición a la democracia y a la prosperidad. El último tercio del siglo XX fue el mejor de la historia de España. Pero el proceso ahora está cuestionado por una crisis dura, larga, que debilitó a los PIGS, los del sur de Europa, y restó siete puntos de PIB a los españoles distribuidos de forma muy desigual, sin equidad. La autoestima de los españoles es baja, es peor la percepción de la imagen de España dentro que fuera, es peor la valoración de la situación del conjunto de la sociedad que la percepción personal.

Todo ello como consecuencia de varias crisis simultáneas:

  • Una recesión, más intensa en España que en otros países, que impone revisión de objetivos y de estrategias.
  • Agotamiento del modelo constitucional del 78, erosión de las instituciones (Corona, tribunales, Parlamento, partidos…) y desprestigio de sindicatos, patronales…
  • Crisis de legitimidad, baja credibilidad del sistema y los líderes.

Junto a esos aspectos críticos hay que destacar la cohesión social de los españoles, la ausencia de cualquier tipo de violencia una vez neutralizada ETA; una paz social con pocas huelgas, algaradas o manifestaciones descontroladas; una acción colectiva, movilización social, que discurre por cauces democráticos con pocas excepciones; una alta valoración de la democracia representativa; respeto a las reglas del juego. Apenas se percibe xenofobia, con un proceso sorprendente de integración en menos de una década de más de cinco millones de personas de otros países; sin radicalismos o histrionismos, y manteniendo la vieja  convicción europeísta aunque se haya  debilitado estos últimos años de crisis.

Se podría sostener que estamos en una primavera de la sociedad española, con convergencia hacia el centro ideológico;  hacia posiciones  alejadas de los extremos, resistente a la polarización, que reclama limpieza, transparencia, ejemplaridad y cambio, renovación. El movimiento del 15M2011, la acampada de Sol, fue percibida como manifestación de rechazo, testimonio de irritación ciudadana, que reclama y exige un cambio sin violencia.

EUROPA:

La sesión inicial sobre Europa, con un panel de ponentes de máximo nivel y experiencia, mostró ese tono típico en estos tiempos de “realismo decepcionado”. Desde la convicción de que Europa merece la pena, que la construcción europea no admite retorno, existe la sensación de parsimonia, de arrastrar los pies, demasiadas dudas y poca determinación. Si Europa fue percibida como oportunidad ahora se sienten las exigencias. Para lograr la convergencia, había fondos de cohesión, ahora esa convergencia impone normas, controles, recortes, austeridad. Antes de la crisis el proyecto era más Europa, más integración, más ampliación, ahora se ven las dificultades para fijar una posición común, para alcanzar los objetivos de sucesivas agendas desbordadas.

Falta un relato europeo consistente, compartido, ilusionante; una voz y un proyecto. Los Consejos, que son motor del proceso de integración, son cada vez más frecuentes (quince al año, frente a los dos de antes). De esos Consejos salen 28 versiones distintas, 28 ganadores que explican a sus respectivas audiencias nacionales sus logros particulares. Nadie es capaz de construir un relato unificado, homogéneo, compartido, más allá del interés nacional. Hay una voz unificada en el Banco Central Europeo capaz de hablar con una voz y un comunicado, pero no ocurre en el Consejo. Se percibe la debilidad, incluso la ausencia, de un relato consistente sobre Europa, faltan programas horizontales y trasversales, proyectos culturales compartidos, especialmente entre los jóvenes, el espíritu necesario para reconstruir una conversación europea de fondo, que potencie y respete lo que une y lo que distingue. Es imprescindible construir ese relato unificado y compartido, sentimiento de ciudadanía europea.

El liderazgo alemán es cada día más evidente por inevitable, quizá por desistimiento de los demás; no se percibe como negativo (aunque hay un discurso simplista contra Alemania), pero tampoco actúa como liderazgo potente, ni siquiera responde a la voluntad de los alemanes.

INICIATIVA EMPRESARIAL

Una decena de testimonios de emprendedores, la mayoría jóvenes y cosmopolitas, a veces con experiencias fallidas, cambiaron el tono de pesimismo, por un entusiasmo que coloca el énfasis en la innovación, la internacionalización (el mercado es mundial, global), la creatividad, la cooperación competitiva. En resumen, proyectos, entusiasmo, procedimiento de prueba y error, sueños y voluntad de materializarlos.

La generación “millennial”, está formada por jóvenes de 20 a 30 años, nativos digitales, instalados en las redes sociales, se sientes capaces de transformar: Cambiar-Crear-Colaborar-Cooperar. En esta nueva época  se requiere conocimiento, más ciencia y mucha tecnología; actitud para experimentar, probar, para llegar más lejos. Y también valores, recuperar los principios de honradez y austeridad. Han aparecido nuevas fuentes energéticas que están cambiando el mundo y la geopolítica. Ahora importan más las ideas que el dinero; el fracaso puede ser motor de proyectos de éxito.

Experiencias como las impresoras en 3D o la sentencia sobre el derecho al olvido o el uso de drones para múltiples tareas… que indican vitalidad, iniciativa, horizontes abiertos. Frente a un escenario político enfangado por enfrentamientos personales, instalado en tópicos, emerge una sociedad civil apasionada, creativa, que quiere protagonizar su propia historia, generando nuevos proyectos, buscando calidad y trabajo bien hecho, para crecer con visión cosmopolita. La iniciativa empresarial, el emprendedor (una definición que trata de escapar de la imagen deteriorada del empresario) adquiere protagonismo en primer plano.

Una primera sesión la tarde del jueves con un claro contraste entre la visión, en prosa dura, del proyecto europeo, y la ilusión de los “millennial” para construir un nuevo mundo de oportunidades sobre la base de las nuevas tecnologías que no son elegibles, que han llegado para quedarse.  Y como coda el dibujo de preferencias electorales según las últimas encuestas, el paso de un bipartido con el 80% de los votos y un cuatripartito que se reparte los votos en una banda entre el 15 y el 25% cada uno.

ESTRUCTURA DEL ESTADO

España es plural y diversa, no es simétrica; lo reconoce la Constitución, pero hay que articular el modelo correspondiente, introducir correcciones sobre lo actual tras la experiencia de un tercio de siglo, hacer reformas, porque la pluralidad enriquece si se comparte y respeta. La Constitución del 78 establece un Estado compuesto y abierto, las comunidades pueden ser llegar más o menos lejos en su autonomía por competencias propias o por delegación de funciones. Es posible un modelo con competencias diferenciadas, con un sistema de financiación más claro, responsable y eficiente. El consenso llega después del diálogo, como consecuencia del mismo, y desde el conocimiento, la complicidad y la confianza.

Los actuales disensos por la presión del nacionalismo identitario no suponen un problema jurídico o constitucional, más bien social y político; requieren recomponer los consensos, más dialogo hasta lograr acuerdos, siquiera parciales o temporales. Se pueden moderar y modular los sentimientos de identidad con razonamientos. Conviene escuchar y debatir, articular proyectos compartidos, desde el respeto y el cumplimiento de las normas y de las reglas del juego. España sufre un exceso de regulación y el riesgo real de ruptura de mercado, precisamente cuando Europa trata de armonizar para una competencia leal.

Ya es momento para cerrar el cuadro de competencias del Estado y de las Autonomías y precisar los disensos más allá de lo emocional. El referéndum es un camino complicado, quizá imposible, pero hay fórmulas para satisfacer el llamado derecho de decidir, que es un sentimiento mayoritario en Cataluña y, quizá, en otros territorios, mucho más amplio que la voluntad de independencia. Salta de la casilla del derecho a decidir a la de una organización territorial satisfactoria forma parte de la solución.

La cuestión catalana no es solo catalana, también es española. Tiene que ver con reparto de poderes, con sentimientos, con entendimiento, respeto, trasparencia y claridad. No es probable la independencia, porque carece de fuerza suficiente, y no tiene apoyo exterior, no sería reconocida; mientras tanto el proceso supone un enorme desgaste para todos, que generará frustración y más desafección. Recomponer la relación e incluso el afecto llevará tiempo y requiere habilidades por desplegar. Un nuevo proyecto para España significaría también una alternativa para Cataluña. Pero no cabe relación bilateral España-Cataluña, ni quebrantar la ordinalidad, que no va contra la solidaridad interterritorial. Es posible una simetría federal con competencias diferenciadas.

COMPETITIVIDAD

España figura entre los países que más ha prosperado durante el último medio siglo. Pero hay deficiencias en la función pública, insuficiente libertad económica (salimos muy atrás en los rankings), la presión fiscal es alta o desequilibrada (tipos altos, bases estrechas y baja recaudación), el marco institucional (seguridad jurídica…) es débil, la educación mediocre. España sufre ocaso demográfico que limita el potencial de crecimiento, y acumula un sobreendeudamiento público y privado que traslada altos costes a las nuevas generaciones y frena el crecimiento.

España necesita más libertad, más conocimientos, más innovación, mejor gobierno corporativo, público y privado, menos deuda y más eficacia y eficiencia en el gasto público.  España sufre por su deuda y por la escasez de capitales, que supone un serio problema para el futuro. Entre las deficiencias aparece la baja implantación del inglés, al nivel que requiere la comunidad empresarial y educativa: entendido, hablado y escrito, no solo para salir del paso, sino para negociar y llegar a acuerdos.

Los testimonios de grandes empresas multinacionales, españolas y extranjeras, ponen de relieve experiencias muy favorables que acreditan capacidad para diseñar e implementar estrategias de éxito bien sea para establecerse en mercados muy avanzados, para diversificar y ganar posiciones de liderazgo en distintos mercados o para ampliar instalaciones fabriles en España. El mercado local es insuficiente para crecer, demasiado pequeño para alcanzar dimensión competitiva, para acceder a los mercados de capitales y desarrollar I+D+I propios. Las empresas familiares locales son demasiado pequeñas, necesitan crecer, para obtener capital, tecnologías, clientes…

La contribución de la educación es determinante, uno de los pocos factores clave. Hay mucho licenciado pero con una formación de calidad limitada, con carencias. La universidad tiene mucho margen de mejora, la Formación Profesional  ha ganado en calidad pero no tanto en prestigio. También hay margen para la mejora en la legislación laboral y mercantil. El entorno para los negocios debe ser más amable y equitativo, lo cual no significa que sea menos exigente y riguroso. La leal competencia requiere seguridad y eficacia jurídica.

El sector del automóvil es estratégico para España desde hace varias décadas (17% del valor de las exportaciones) y ha afrontado la crisis con éxito, vuelve a crecer la producción en todas las factorías y marcas instaladas en España a lo largo del último medio siglo. Para superar la crisis ha mejorado costes, marcas y productos. Los acuerdos laborales con los sindicatos a nivel de planta o de marca, suponen un activo determinante sobre el que sustentan el crecimiento, que les lleva a conseguir nuevas asignaciones de líneas de producción en todas las plantas. El sector ha invertido para construir nuevas y modernas plantas sobre las viejas y, además, es capaz de desarrollar tecnologías propias. Además ha nucleado una industria de componentes extensa y de calidad, con multinacionales españolas que se han implantado en todo el mundo desde la experiencia locales.

EDUCACIÓN

El pacto social con los jóvenes estudiantes se ha roto, les pedimos que estudien y les prometemos trabajo, empleos. Pero no se los damos, las cifras de paro juvenil son desoladoras, más de mitad sin empleo y  muchos extienden el período escolar mucho más allá de los plazos necesarios, sin que ello contribuya a una mejor preparación o empleabilidad. Más de un tercio de los jóvenes de 20 a 35 años viven con sus padres (el 5% en el norte de Europa). Han asimilado como evitable que van a vivir peor que sus padres y, parece que se resignan.

El sistema educativo es mediano, fatalmente instalado en una mediocridad aceptada, conllevada, sin proyecto ni objetivos; sin evaluación y sin compromiso social y político. No se arregla con nuevas ley, el cambio de normativas es un baile indecente. Es el momento para exigir un pacto educativo, con objetivos a corto, medio y largo plazo, con evaluación periódica. La cuestión central es la gestión de los centros educativos, del profesorado que es clave para el proceso de cambio.

Es posible mejorar la educación, pero hace falta voluntad y un plan consensuado. Se puede conseguir un sistema de alto rendimiento en un plazo de cinco años. Unos objetivos razonables y alcanzables son subir 35 puntos en los rankings de Pisa, reducir el fracaso escolar a menos del 10% y además incrementar el porcentaje de alumnos excelentes.

Sabemos lo que hay que hacer, el protagonismo corresponde al profesorado, hay que atraer a la docencia a los mejores, hay que enseñar a enseñar, hay que evaluar la enseñanza, profesionalizar la dirección de los centros, dotarles de más autonomía con evaluaciones consistentes y periódicas, con intercambios de conocimientos y experiencias entre los profesionales y los centros educativos.

Se requiere un cambio para pasar de lo memorístico y repetitivo a la gestión de proyectos, al uso de las nuevas tecnologías, a la cooperación, al despliegue de habilidades como aprender a expresarse, saber exponer, razonar, entender, negociar, convencer.

EMPLEO

Y tras educación, con estrecha vinculación con la misma, el siguiente debate trató del empleo y el paro, con dos visiones contrapuestas, la de los expertos, economistas con datos y proyecciones desesperanzas, y la de los activistas sociales, con experiencias concretas de creación de empleo más allá de lo convencional.

Los datos de empleo en España son decepcionantes, antes y, sobre todo,  después de la crisis. Mucho paro (más del 20%), un paro crónico de larga duración, más de tres años; mucho paro entre los jóvenes y también en las franjas de los mayores de 45 años. Ni el gobierno ni la sociedad se  toman en serio el problema del paro, como tampoco el de la educación. Afrontar ambos requiere detectar las oportunidades, trabajar para sustituir la construcción como eje de crecimiento por el conocimiento. Las estrategias basadas en el déficit no siempre van a favor del empleo, hay sociedades poco endeudadas, sin déficit, con altas tasas de empleo de forma estable.

Europa colocó el ajuste, la austeridad, como prioridad y objetivo central de su política económica,  mientras los Estados Unidos y Gran Bretaña dieron prioridad al crecimiento y el empleo. Los resultados son mejores en el segundo caso que en el primero. Ahora, con retraso de cinco años, el BCE ha colocado el crecimiento y el empleo como objetivos, además de la estabilidad de precios, lo cual contribuye a la recuperación, siquiera sea modesta.

En el caso español al problema del paro hay que añadir el de la precariedad, un mercado dual de contratos indefinidos y temporales que afecta fundamentalmente a los jóvenes, a las nuevas contrataciones, con efectos perversos sobre la capacitación, la estabilidad y la con fianza en el futuro. Apenas han tenido éxito las políticas activas de empleo, al tiempo que el coste de los subsidios de paro ha sido muy alto con un resultado mediocre. La experiencia confirma que las bonificaciones en las cuotas sociales tienen una eficacia muy limitada.

Para contrastar los datos llegaron las experiencias de proyectos con el foco puesto en el empleo. Proyectos que parten del concepto de que perder el empleo conduce en muchos casos a deterioro de la dignidad de la persona, de las expectativas y la esperanza. En los años ochenta, en la otra crisis, la experiencia de las escuelas taller, nacidas desde el objetivo de recuperar patrimonio histórico y de la carencia de recursos económicos para ello, demostró que se puede cualificar para el empleo y crear nuevos  puestos de trabajo de forma simultánea.

En esta crisis hay potencial para crear empleo con proyectos a favor de la eficiencia energética en edificios ya construidos y habitados, empezando por los del sector públicos (universidades, hospitales, sedes de la función pública…) y por los bloques de viviendas. Con 14.000 millones de euros, que se pueden titulizar con aval público y contra factura de obra ejecutada, se puede abordar un plan para crear medio millón de empleos y recuperar la inversión en plazos razonables.

Las políticas activas de empleo pasan también por movilizar a los desempleados, por proponerles el objetivo de buscar o crear su propio trabajo mediante dinámicas de grupo y cooperación entre las personas afectadas con los apoyos necesarios. En resumen incitar proactividad frente a la resignación o el fatalismo, que son estériles. Existe empleo escondido, oportunidades por detectar en la micro, en las empresas pequeñas, pero hay que buscar, desenterrar, crear.

Una estrategia que sirve para colectivos con limitaciones que parecen desahuciados del empleo (85% de paro), personas con discapacidad, enfermos mentales… hay suficientes casos reales de éxito (trabajo para superar la enfermedad) en esos sectores para sustentar políticas más activas que contribuyan a estimular nuevos proyectos y a movilizar a las familias, las organizaciones y las personas afectadas. Hay que salir del circuito de la subvención para entrar en el de la creación de oportunidades. Todo ello pasa por reconocer capacidad a las personas.

ESTADO DEL BIENESTAR

Los españoles consideran que pagan demasiados impuestos. Se trata de un lugar común en el discurso político, incluso en muchos programas de los partidos proponen bajar los impuestos sin explicar las contrapartidas y las consecuencias. La realidad es que la recaudación es una de las más bajas de Europa (37% del PIB), hasta ocho puntos inferior a la media con una menor recaudación en todas las figuras impositivas. Todo ello a pesar de que los tipos impositivos son de los más altos. El sistema fiscal ha salido de la crisis agujereado por deducciones, desgravaciones, exenciones, fraude… un sistema ineficiente y agotado. Además es poco equitativo.

La reforma del sistema fiscal parece inexcusable, tendrá que ocupar lugar preferente en la agenda de la próxima legislatura. El Informe de los expertos encargado por el actual Gobierno contiene elementos interesantes para esa reforma.

Para financiar el estado del bienestar al que aspiran los españoles es necesario mejorar la recaudación y evitar déficits crónicos que hacen imposible sostener el sistema actual. Un vector determinante discurre por el envejecimiento de la población que supone oportunidades y riesgos. Alargar la vida es una buena noticia, pero impone exigencias y requiere reformas realistas. La esperanza de vida de quienes cumplen 65 años (nuevos pensionistas) alcanza los 21 años adicionales (pensiones más largas y más altas que las que sustituyen) y crece cada año unos meses. El año 2050 los demógrafos estiman que en España habrá dos millones menos de jóvenes y 8 millones más de personas por encima de 65 años. Buena parte de la población residente será pensionista, grupo que requiere mayor gasto sanitario y también más gasto por dependencia.

El sistema de pensiones español (contributivo, de reparto y con prestación definida) se construyó durante el pasado siglo y ha sufrido reformas de calado, las dos últimas en 2011 y 2013, con dos gobiernos diferentes que no contaron con el apoyo de la oposición. Una mala señal para el futuro porque los problemas del sistema son bastante evidentes y las alternativas para abordarlos también; hace falta elegir y proponer a los ciudadanos, incluso mediante un referéndum sobre el modelo preferido.

La dependencia es otro factor relativamente nuevo vinculado con el envejecimiento y con los nuevos modelos familiares que incrementan los casos de soledad. La Ley de dependencia repartía los costes entre autonomías (60%), Estado central (20%) y copagos (20%), nació sin consenso y ha funcionado a medias, mejor en unas comunidades que en otras. Mal financiada desde el origen, ha ido a peor con el paso de los años y por los efectos de la crisis en las cuentas públicas. Una ley apresurada, sin conexión efectiva con los sistemas sanitario y social. Su futuro depende de la articulación de políticas de prevención, coordinadas con el sistema sanitario, que pasan por una financiación suficiente (hasta el 1% del PIB) y por mejoras sustanciales de la gestión.

La sanidad es otro pilar del bienestar, un sector que aporta a la economía (la sanidad devuelve a las personas al trabajo), que constituye uno de los sectores económicos más relevantes en I+D+I y en empleo de calidad. También en participación en el PIB, puede llegar al 10% del PIB, dos tercios público y un tercio privado. La sanidad precisa gestión, el espacio de mejora de gestión es amplísimo. Gestión que pasa por segmentar, especializar, acercamiento al paciente… El 10% de los ciudadanos absorben el 70% del gasto. Gestionar eficazmente a ese 10% redundaría en mejoras de calidad, en resultados y en menores costes.

La gestión de las enfermedades crónicas, muy vinculadas a la edad y al envejecimiento, tiene que ser preventiva y cercana. Las nuevas tecnologías permiten ese acercamiento. La medicina del futuro pasa por más atención primaria, más cercanía al paciente, atendido en su domicilio, más prevención y más información continuada y consistente. En resumen, como en la educación y en la dependencia, la sanidad requiere una mejora sustancial de la gestión. También algo más de dinero, al menos lo que ha restado la crisis y las políticas de ajuste de estos últimos años.

REGENERACIÓN DE LA DEMOCRACIA

La crisis económica ha acelerado una crisis de confianza respecto a los políticos que empezó a notarse años antes. La valoración del gobierno y de la oposición se ha deteriorado progresivamente hasta los niveles más bajos de la historia de las encuestas, de las series durante la democracia. En términos electorales se traduce en un retroceso del bipartidismo que de captar más de tres cuartas partes de los votos se queda al borde del 50%. Como resultado surge la demanda de regeneración que pasa por una crítica severa a los partidos tradicionales y al poder de sus cúpulas que confeccionan  las listas electorales y que influyen decisivamente en las decisiones de los órganos colegiados de las instituciones (tribunales, reguladores…). Una regeneración que impone la reforma del sistema electoral con listas abiertas y procedimientos que acerquen a los electores a los elegidos, con circunscripciones más pequeñas que vinculen al ciudadano con su diputado.

Se han sumado varias crisis simultáneas. La económica, dura y larga, con efecto negativo en clases medias, acentuando las desigualdades. También paso lento en Europa, que significa paraguas y referencia para los países miembros. Crisis institucional que ha erosionado la confianza de los ciudadanos y abierto la puerta a nuevas fuerzas políticas con posibilidades. Y percepción ciudadana de una corrupción extendida e insuficientemente combatida.

Para recuperar la confianza hay que devolver el valor al estado de derecho y el respeto a las reglas del juego. Se ha erosionado la meritocracia, a los funcionarios de carrera, profesionales, que sufren la colonización de los políticos de partido, asesores o altos cargos con carnet o por tener ese carnet. Frente a esta proposición portavoces del gobierno argumentan que no se puede hablar de colonización de la administración, al menos el gobierno central, con datos objetivos. La inmensa mayoría de los altos cargos con funcionarios de carrera, los currícula de ministros, secretarios de estado indican capacitación, experiencia, tanto o más que cualquier otro gobierno anterior o europeo.

La corrupción ha escalado a uno de los primeros puestos en la lista de inquietudes de los ciudadanos desde hace un par de años. Y la respuesta oficial ha sido mediocre e insuficiente, más de cobertura que de sanción. Hacer frente a la corrupción pasa por reformar la estructura y modelo de los partidos, restar burocracia, obstaculizar la idea de hacer carrera profesional con el mérito de una militancia leal. Incluso se sugirió la idea de suprimir las llamadas “juventudes de partido” como puerta de entrada a la política. Sugerencias también para limitar los cargos de designación (asesores) que acompañan a cada alto cargo, incluso los de segundo y tercer nivel. Hay presidentes de diputación o alcaldes con más asesores de libre designación que muchos ministros europeos.

Otro de los ejes de la regeneración política pasa por la trasparencia y el control; por un papel más activo del Tribunal de Cuentas y por exigencias legales a los partidos para explicar sus cuentas, sus gastos, de forma regular y normalizada. También exigir democracia interna efectiva a los partidos (hay mandato constitucional en ese sentido) que puede pasar por primarias o mecanismos equivalentes de designación y también de control posterior desde la propia militancia. Controles internos eficaces previenen la corrupción y evitan la arbitrariedad. Referencias también a la idoneidad a la hora de designar altos cargos, especialmente de organismos reguladores e instituciones del Estado.

[1] https://www.forodeforos.org/fundacion/blog/2015/03/11/emilio-lamo-de-espinosa-se-ha-activado-sin-duda-un-foro-intergeneracional-de-debate-en-nuestro-pais/

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