Entrevista a Cristóbal Rovira: “Hoy los electores en Occidente votan para evitar que algo suceda”

Entrevista a Cristóbal Rovira

Entrevista a Cristóbal Rovira

La democracia y sus puntos flacos es uno de nuestros temas preferidos en Food for Thought. Cada vez más ciudadanos en Occidente dicen no sentir afinidad con ninguna opción política, pero tienen muy clara su animadversión hacia determinados partidos. Es la identidad política negativa: el voto se vuelve una forma de castigar al que no nos gusta, más que un apoyo al programa que nos ilusiona. Cristóbal Rovira Kaltwasser, sociólogo de la Universidad de Chile y doctor en ciencia política de la Universidad Humboldt de Berlín, es experto en polarización, democracia, populismo en perspectiva comparada y partidos políticos. Habló con Foro de Foros desde su apartamento en Santiago de Chile, donde está confinado junto a su familia.

– Antes se hablaba de la desafección política. ¿Hemos pasado de ella a la identidad política negativa o son dos tendencias que conviven?

La desafección en caso de Europa y otros países la hemos visto desde hace tiempo. La gente confía menos en ciertas instituciones o se fía menos de los partidos. Esto tiene que ver con que los asocian con la corrupción, por ejemplo, pero también con que los ciudadanos estamos mejor educados que antes. Las generaciones hoy están menos influidas por el peso de la educación pasada o recibida, por lo que votaban en sus familias. Además, recogen información de distintas fuentes.

La identidad política negativa es un fenómeno diferente. Es un tema viejo, que surge en la década de los 60, pero los politólogos lo dejamos de lado durante décadas. Sin embargo, en los últimos años este concepto está ganando atención. Yo empecé a usarlo hace un tiempo para referirme a lo que pasa en Latinoamérica. Sobre Europa tenemos pocos datos, pero estos dicen que la identidad positiva ha ido disminuyendo. Se ve en España, Francia, Alemania… y ahora pareciera ser que, así como los ciudadanos nos identificamos menos con partidos, hay otros que odian visceralmente. Eso está sucediendo de forma clara en muchos países del mundo. Eso quiere decir que los electores están votando para evitar que algo suceda.

-¿Ha aumentado la polarización política tras el Covid-19 o podría ser un efecto temporal del confinamiento, la incertidumbre y la desinformación durante este tiempo?

Mi  humilde interpretación es que el Covid, al igual que la caída de Lehman Brothers o la crisis migratoria, son fenómenos coyunturales que aceleran ciertas tendencias. Si había sistemas políticos polarizados, esta pandemia puede desatar mayor polarización. Creo que la gran mayoría de los países de occidente hemos visto un aumento de la polarización desde hace unos años. La única cuestión que hay que tener en claro es que estamos aún en el ojo del huracán porque aún tenemos miedo a esa segunda ola. En la primera la mayoría de los ciudadanos han estado dispuestos a hacer sacrificios importantes como el confinamiento, pero si hay un rebrote, ¿hasta qué punto la ciudadanía va a aceptar volver a encerrarse?

-¿Vamos hacia un mayor tribalismo en la política?

No sé si para mí el tribalismo es el mejor concepto. Lo que sí está claro es que ha aumentado la fragmentación. En España lo hemos visto. En Alemania también. E inclusive en Chile y en otros lugares del mundo. Pero fruto de la desafección política ha aumentado la fragmentación.

-¿Qué soluciones ve?

Tenemos que pensar por ello en cómo se generan coaliciones. Y producto de la fragmentación aparecen partidos en los extremos que viven de acentuar eso del tribalismo, aseguran que ellos son portadores de la verdad. Pero lo que me muestran los datos de identidad política negativa es que esos partidos extremos también generan un rechazo muy fuerte, mucha gente los mira con recelo.

-¿La solución pasa por nutrir el centro político? ¿Tiene este una baza si apuesta por el ecologismo o los verdes querrán desmarcarse con proyectos propios?

La fragmentación electoral es un hecho y esos partidos tradicionales ya no podrán gobernar por sí solos. Si observamos los datos del partido de Merkel en Alemania, vemos que han perdido muchos votos. Eso no quiere decir, sin embargo, que el centro se haya despoblado. Habrá una mayor necesidad de que las fuerzas que están hacia el centro traten de llegar a coaliciones. Respecto a la tesis de la muerte de la socialdemocracia, yo no creo que vaya a morir. De hecho, el covid 19 ha hecho que muchas políticas socialdemócratas se revaloricen. Se ha puesto de manifiesto la importancia de un estado del bienestar, el estímulo de los Estados. Puede que no necesariamente los partidos ganen votos, pero la agenda socialdemócrata sí va a recobrar peso en los próximos años.

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