Encuentro con Juan Manuel Bonet, el pedagogo enciclopédico

El director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet (París, 1953), dejó constancia el pasado 26 de febrero en Foro de Foros de sus amplísimos y profundos conocimientos de las artes plásticas, la literatura, la fotografía o la historia. Y de su facilidad para explicarlo de forma entretenida. Durante dos horas, y a preguntas de los asistentes y del conductor del acto, el periodista Carlos Yárnoz, Bonet hizo un detallado repaso de su amplia trayectoria, que incluye la dirección de los IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), el Reina Sofía o el centro del Cervantes en París.

El ponente afirmó que la proyección y extensión del Cervantes por América es uno de los principales objetivos que se ha marcado en su mandato, que arrancó en enero del año pasado. Anunció, por ejemplo, su deseo de abrir nuevos centros de la institución en Estados Unidos, donde 55 millones de personas hablan español.

El autor del enciclopédico Diccionario de las Vanguardias en España, su gran libro de obligada referencia para todo estudioso del arte y la cultura del primer tercio del siglo pasado, contó que, desde muy joven, se sintió atrapado por la cultura, por las artes plásticas, sin duda influido por su padre, Antonio Bonet, catedrático de Historia del Arte que dio clases en la Sorbona de París. Con poco más de 16 años, y mientras la familia residía en Sevilla -recordó- publicó en El Correo de Andalucía entrevistas con los grandes pintores españoles del momento, entre otros los integrantes de la Escuela de Cuenca (Tàpies, Zóbel, Gerardo Rueda o Saura).

El director del Cervantes comentó el incidente ocurrido días antes en la feria Arco, donde fue retirada la obra de Santiago Sierra titulada “Presos políticos en la España contemporánea”. “No se debiera haber retirado”, aseveró. “Arte es lo que el artista quiera que lo sea”, dijo, para precisar que, aunque esa es la definición más aceptada, él no la comparte. Contó Bonet que, en ocasiones como esa, el artista busca precisamente el escándalo y la provocación para lograr mayor notoriedad y que ese es un objetivo que debe evitarse.

Añadió que él se considera un producto de la transición española, de aquellos años en los que aprendió a huir de todo sectarismo porque aprendió a escuchar con respeto las opiniones de todos los ángulos y tendencias políticas. Autocalificado ahora como una persona “de extremo centro”,   su primer activismo político, sin embargo, fue en la extrema izquierda, pero contó que, en ese afán de escuchar a todos, él y su amigo Andrés Trapiello pasaron muchas horas de charla con el profascista Giménez Caballero y el comunista Bergamín.

Aunque su biblioteca particular tiene ya más de 40.000 libros, Bonet sigue acudiendo religiosamente todos los fines de semana al Rastro de Madrid en busca de ejemplares y ediciones. No hace mucho, se hizo ahí con un ejemplar de la primera edición de la obra poética Primeras Canciones, de Lorca.

El repaso de anécdotas de su biografía, personajes que ha conocido o los proyectos para el Cervantes sirvieron para confirmar que no era exagerado el título que se le había dado a Bonet para anunciar este encuentro en Foro de Foros: el Pedagogo Enciclopédico.

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