La educación privada extraescolar se dispara en todo el mundo, también en España. Sin una regulación por parte de los Gobiernos, amenaza con corroer nuestros sistemas educativos

Todos hemos recibido en alguna ocasión clases de refuerzo en la adolescencia, o sabemos de familiares o amigos que las recibieron. Es posible que hayamos acudido a alguna academia para preparar exámenes importantes, y si no, sabemos dónde ubicar una fácilmente. Las clases privadas forman parte de nuestra realidad educativa, aunque siempre entendidas como una herramienta puntual, un comodín para alcanzar nuestros objetivos académicos.

Esa imagen clásica no se corresponde con la nueva realidad, más cruda y sombría. El uso intensivo de la educación extraescolar no reglada, que irrumpió primero en los países del Este de Asia (China, Japón y Corea del Sur), se ha disparado en la última década en la Unión Europea y también España, infiltrándose así en los sistemas educativos más sólidos y protegidos del mundo. Y si lo ha conseguido es justamente porque esos sistemas se han vuelto vulnerables debido a la falta de recursos públicos y al nuevo modelo social y laboral, mucho más competitivo y tecnificado.

La llamada ‘educación en la sombra’ parasita los sistemas educativos europeos, aprovechando sus deficiencias para lucrarse, y ahonda a su vez la brecha entre quienes se pueden permitir un profesor privado y quienes no. Un estudio elaborado por el Centro de Política Económica de la escuela de negocios Esade cuantifica por primera vez el peso de la educación en la sombra en España, en base a los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Las conclusiones son alarmantes. El número de hogares que paga clases privadas se dobló entre 2006 y 2019 (de medio millón se pasó a un millón); el gasto se triplicó entre 2006, año en que se invirtieron 246 millones, y 2017, cuando se alcanzaron los 732 millones.

Es cierto que España anda todavía lejos de los países que más invierten y donde la educación en la sombra es ya un verdadero problema social y económico, pero la progresión es meteórica. Un 23% de los hogares reconoce que paga clases particulares a sus hijos actualmente. El acceso a aulas virtuales, que tanto se ha normalizado con la pandemia, ha disparado esta educación paralela y facilitado la entrada de potentes empresas trasnacionales prestadoras de todo tipo de servicios educativos.

“En España el impacto de la educación en la sombra sobre la equidad educativa es, como en todas partes, negativo (los hogares ricos gastan hasta cinco veces más que los hogares más pobres), si bien los hogares de ingreso medio y bajo están aumentando el porcentaje de sus presupuestos dedicados a ella”, concluye el informe de Esade, elaborado por Juan Manuel Moreno, profesor de la UNED. Obtener datos fiables que ayuden a cuantificar este fenómeno es muy complicado, pues las clases particulares se suelen pagar en mano y casi ningún profesor declara la actividad a Hacienda.

Los legisladores europeos no parecen tener demasiada prisa en regular este sector, pese al doble efecto pernicioso que tiene sobre dos pilares del estado del bienestar como la educación y la recaudación de impuestos. Sin embargo, hay ciertos pasos que deberían valorar cuanto antes para reducir los problemas potenciales de un mercado totalmente desregulado. El primero es requerir a las agencias que prestan estos servicios, incluso a los tutores individuales, su registro como operadores antes las correspondientes consejerías de Educación.

La firma japonesa Kumon es el mayor gigante mundial en educación paralela con 4,3 millones de matrículas en curso, muchas de ellas en Europa. No es la única que cuenta sus matrículas por millones. Según el ‘think tank’ ReportLinker, la educación privada seguirá creciendo de manera exponencial hasta alcanzar en 2027 los 218.000 millones de dólares de facturación en todo el mundo. Esto es aproximadamente el PIB de Portugal en 2020. A comienzos del verano de 2021, el presidente chino Xi declaró que las tutorías privadas online se habían convertido en un “problema nacional”. En Reino Unido ha sido calificada como el secreto escondido del sistema educativo británico.

“Durante mucho tiempo, muchos legisladores han preferido ignorar la existencia de la educación en la sombra. Sin embargo, esto ya no es posible debido a la enorme escala que ha alcanzado y su afectación sobre la equidad social, la economía del conocimiento, el mercado laboral, el funcionamiento mismo de las escuelas y la vida de los niños y las familias”, sostiene Mark Bray, profesor de la Universidad de Newcastle (Australia), en el informe Shadow education in Europe: growing prevalence, underlying forces, and policy implications. “Esto no impide que las clases particulares, si están organizadas y reguladas de manera eficaz, pueden ser una excelente herramienta para que los alumnos rezagados alcancen el nivel de sus compañeros y se reduzcan las disparidades en el aula y en general en la sociedad”.

En los países nórdicos, donde el sistema educativo público es muy sólido, la educación en la sombra crece pero a un ritmo mucho más modesto. En efecto, los alumnos rezagados reciben apoyo extra, pero la mayoría de estas lecciones son impartidas en el marco de la educación pública y no a través de un sistema paralelo. Así, a mayores recursos educativos, menor es la educación en la sombra. Si consideramos el notable incremento que ha experimentado España, hay motivos sobrados para encender las señales de alarma.

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