Conversación Intergeneracional con Andrés Ortega y José Ignacio Conde-Ruiz – Sinopsis

Tecnología y empleo: esta vez es diferente

Digitalización, Big Data, inteligencia artificial, nanotecnología,… son algunos de los grandes cambios que han producido la cuarta revolución industrial. Como toda revolución, esto no conlleva un cambio únicamente tecnológico, sino también a nivel social, y esta cuarta revolución, desde luego, va a marcar un antes y un después en cómo se concibe el trabajo incluso los sistemas productivos de cada país. Éste fue el inicio de la Conversación Intergeneracional que tuvimos el placer de escuchar, de la mano de dos extraordinarios Conversadores y expertos en la materia, Andrés Ortega y José Ignacio Conde-Ruiz.

De esta cuarta revolución, como de todas, se espera que el cambio tecnológico conlleve un estado temporal de inadaptación y que el desempleo sea una realidad para una parte importante de la población, como su día trajo el tractor en el campo o el correo electrónico para los carteros. Esta revolución por ser imparable e imprevisible, no se sabe cómo va a repercutir en el trabajo de los ciudadanos y algunos creen que debido al aumento de productividad que provocan los robots, el trabajo se repartirá, teniendo cada uno que trabajar quince horas semanales ya que el resto las hace el robot, y pudiendo disfrutar del tiempo libre. Esta visión no fue compartida y se consideró que el paradigma en el que estamos es a una sociedad en la que 20% va a trabajar mucho y a ganar bastante, 30% trabajará mucho y ganará poco en tareas manuales en su mayoría y el otro 50% no necesitará trabajar. ¿Qué haremos con esa masa? Esta va a ser la primera revolución donde se destruya más trabajo que el que se va a generar, distinta a las anteriores por el alcance, la velocidad del cambio, los avances y la difusión que vienen de la mano de esta revolución. La transición será corta, de unos 20-30 años, como se puede ver por la evolución de la introducción tecnológica, que para alcanzar 50 millones de usuarios, el  teléfono necesitó 75 años,  la radio 38,  la televisión 13, internet 4, Facebook 3 y medio y Pokemon Go días.

¿Cuáles serán los trabajos que más se destruirán y cuáles serán los trabajos del futuro? O dicho de otra manera, ¿qué puestos corren riesgo y cuáles no? Con respecto a los que están a salvo son todos aquellos para los que se requieran skills teóricas, es decir, de comprensión más profunda, o prácticas, como aquellos trabajos donde se requiera el trabajo artesanal y manual. También tendrán mayor peso para los empleadores en el futuro aquellos que dominen las soft skills, como podrían ser la comunicación, las relaciones interpersonales o la resolución de conflictos. En definitiva, todos aquellos para los que se necesite la creatividad, capacidad superior única de los seres humanos. El resto de puestos, independientemente de la clase social, corren riesgo, desde banqueros hasta taxistas.

¿Cómo será la sociedad del futuro entonces? Nuestra sociedad tenderá a los freelance y a los autónomos, lo cual apuntan nuestros Conversadores que agudizará la separación de las rentas de capital frente a los del trabajo y que esto generará desigualdad. Considerando que son las rentas del trabajo las  que tributan, al haber menos empleados y más robots, la recaudación será menor. Por ello, hay que plantearse la posibilidad de grabar a las rentas mobiliarias, pero con que un país lo haga no será suficiente. Se necesita un acuerdo europeo y global para que no haya una fuga de capitales. Otra alternativa es la creación de fondos públicos de inversión al estilo de Noruega.

En resumen, sea como fuere, la revolución tecnológica es una realidad y la sustitución de los empleados por máquinas también. Por ello, necesitamos replantearnos nuestro sistema económico y social y ser conscientes de esta realidad y de la suma importancia que tiene para nuestras vidas.

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