Brincels: bienvenidos al Brexit más radical

Como kamikazes del siglo XXI, a los partidarios más radicales del Brexit les mueve la destrucción, y no precisamente la creativa.

La crisis parlamentaria en Reino Unido ha sumido a muchos británicos en un estado de pesadumbre y vergüenza. ¿Qué fue de la flema y la contención, del arte del discurso argumentado? La dimisión del diputado conservador Nick Boles en directo ha sido uno de los últimos gestos de cordura en Westmister. “He fracasado, principalmente porque mi partido se niega a llegar a un acuerdo”, explicó con pesar.

El Brexit es un tablero de juego dinámico. Ningún escenario ha quedado descartado todavía. Un sector de los Brexiters no oculta su intención destructiva: son los Brincels, como los ha apodado la columnista Martha Gill, los incel del Brexit. ‘Incel’ es un término que describe a los ‘involuntary celibates’, célibes involuntarios, personas que quieren y no pueden mantener relaciones sexuales. Existe toda una subcultura en internet vinculada a ellos, a la alt-right americana y a propósitos misóginos y racistas. El gurú de los incel es Elliot Rodger, un joven que asesinó a seis personas antes de suicidarse en California en 2015.

La comparación de Gill es extrema, pero la reportera apunta a que tanto los incel como los brexiteer radicales, juegan con el lenguaje bélico y ligado al martirio religioso.

No son mayoría. Alistair Cole, profesor de ciencias políticas en Sciences-Po Lyon, apunta a la variedad de tendencias que existe dentro del Partido Conservador, fundado en 1834. “Para ellos es fundamental la división en Europa. Se identifican claramente cuatro sectores: los entusiastas del euro (no olvidemos que Ted Heath, un conservador, negoció la entrada del Reino Unido en la UE); los euroescépticos puros, nostálgicos a veces del imperio, o de un pasado grandioso; los liberales económicos, para quienes la UE es una confederación proteccionista pasada de moda; y finalmente los blandos, que siguen la línea del Partido”.

Los Brincel quieren por encima de todo que fracase Theresa May y salir como sea de la UE. Mientras sus compañeros parlamentarios se muestran profundamente afectados por la situación, algunos hasta el punto de dejar su cargo, los Brincel se regodean: están disfrutando de la mayor exposición mediática de sus carreras. Emplean un lenguaje agresivo, lleno de ira. Por ejemplo, para mostrar su desacuerdo con que May haya tendido la mano al líder de la oposición para evitar un Brexit salvaje. Insisten en que los riesgos del no-deal que apuntan los eurófilos son solo un componente más de la campaña llamada Project Fear, proyecto miedo.

Un Tory le confesó a Martha Gill, la autora del término Brincel, lo que distingue a estos políticos del resto son dos cosas: la primera, que “no son listos”. La segunda, que “preferirían pelearse y perder en las calles antes de llegar a cualquier tipo de acuerdo”.

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