La Economía que nos viene: Gig Economy, fin del empleo, quants y renta básica

La Economía que nos viene: Gig Economy, fin del empleo, quants y renta básica

Inauguramos hoy una nueva etapa de Food For Thought, la cita electrónica semanal con Foro de Foros. Queremos relacionarnos contigo de forma más directa y saber qué piensas del futuro de la Economía, de cómo mejorar España, de las claves del debate intergeneracional o del legado que los hoy senior van a dejar a los junior. Para ello encontrarás al final de esta carta una encuesta con una sola pregunta: ¿qué paradigma crees que dominará la economía del futuro? También puedes comentar en Twitter, utilizando el hashtag #NuevaEconomíaEs. ¡Ayúdanos a promover el debate!

‘Gig’ es una palabra inglesa que procede del mundo del jazz y que puede traducirse al español como ‘bolo’, un compromiso puntual de un músico para dar un concierto. Hoy la Gig Economy se refiere a esa creciente parte de la economía compuesta por trabajadores que viven de concatenar encargos y tareas, ajenos a cualquier protección laboral como vacaciones pagadas o derecho a subsidio por desempleo, ni posibilidad de planificación financiera.

El término es muy popular en el mundo anglosajón, tanto que el diario progresista británico The Guardian le ha dedicado una sección al tema. El Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos apunta a un boom de la ‘economía del bolo’: el número de trabajadores freelance ha aumentado en cuatro millones en una década, un alza catalizada por la crisis económica y por la proliferación de aplicaciones que ponen en contacto a clientes con profesionales de distintos tipos (Uber, Cabify o Taskrabbit, entre otras).

La Gig Economy es un exponente de un cambio drástico en las relaciones laborales. Hay quien sostiene que el cambio es de tal magnitud que, de hecho, entramos en una era dominada el fin del empleo. Esta teoría, primero apuntada en 1995 por el economista estadounidense Jeremy Rifkin (El fin del trabajo. El declive de la fuerza del trabajo global y el nacimiento de la era posmercado) y ahora resucitada por el periodista británico Paul Mason (Postcapitalismo: una guía de nuestro futuro), considera que la sociedad se encamina hacia un desempleo crónico.

Al contrario que en la primera y la segunda revolución industrial (siglos XVII y XIX, respectivamente), la “destrucción creativa” desencadenada por la tecnología no va a conseguir que los nuevos trabajos creados (programadores, analistas o conductores de Uber) sea de una cantidad equivalente a los destruidos (banqueros, agentes de bolsa, periodistas o taxistas). Esta vez, la robotización y la demografía van a provocar que “en los próximos 30 años, entre el 40 y el 50% de los trabajos desaparezcan y sean automatizados, sobre todo el comercio y los trabajos de oficina”, según Mason.

Es por ello que países como Finlandia ya ensayan con una Renta Básica Universal, y por eso este sueldo para todos los ciudadanos está en los programas de los partidos de izquierda de media Europa y esté siendo debatido en el Parlamento Europeo. Si no hay empleo para el grueso de la población, tal vez la única forma de tener sociedades sanas sea tener un ingreso garantizado. Estos sueldos de misericordia, ¿cronifican la pobreza? ¿Son sostenibles?

La tecnificación de la sociedad es vieja, pero la creación de toda una rama económica basada en los algoritmos es relativamente nueva. La Economía del Algoritmo es aquella que gira alrededor de los algoritmos matemáticos implementados con software informático. Es Google y sus anuncios seleccionados en función de los gustos expresados por el usuario de su buscador; es Facebook y su ‘cámara de eco’ en la que se ofrece a los seguidores justo los contenidos que ya se sabe que les gustan, y no otros; es el auge del Big Data, el uso comercial de ingentes cantidades de datos de clientes; y es la primacía de las casas de inversión ‘cuantitativas’ (‘Quants’) en inglés, que ya suponen la mayor parte de las inversiones en bolsa, según un especial del diario neoyorquino The Wall Street Journal (The Quants run Wall Street now).

Y ahora, nos gustaría saber tu opinión. Desde tu punto de vista, ¿cuál de estos paradigmas (u otro) será más relevante en la economía del futuro? Puedes votar aquí

 

 

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