Hasta siempre Manolo

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Manuel Rodríguez Casanueva nos ha dejado. Un tanto inesperadamente, se fue el pasado 8 de enero. Fundador, promotor, presidente y alma de Foro de Foros, ha partido hacia un nuevo destino, legándonos el fruto y el empeño de su última obra ilusionada. Un reto al que nos toca corresponder bajo su atenta vigilancia… allá dónde esté.

Desde el impagable recuerdo de su liderazgo emprendedor y estimulante, nos corresponde rendirle el homenaje sincero que su condición de hombre singular y extraordinario merece. También, pedirle que continúe siendo nuestro inspirador para proseguir en la tarea de construir una fundación plural, intergeneracional e independiente, con la mente puesta en interpretar y comprender los desafíos que afrontamos.

Durante años, hemos compartido su filosofía de vida y sus valores, y quisiéramos no dejar de recordar las innumerables lecciones profesionales y personales que de él hemos recibido: una lista larga e incompatible con la forzada concisión de estas líneas.

Tanto como su liderazgo, nos toca reconocer a la persona abierta y leal. De ella dan testimonio estos días sus numerosos amigos, esos a los que él siempre valoró y reconoció, no por lo que eran, sino por cómo eran. Todos confiesan echar –desde ya- de menos sus conversaciones abiertas, sus reveladoras anécdotas, sus desinteresados consejos y, en suma, su generosidad 

Quienes conocieron a Manolo, por fortuna gente de muchas culturas, que le trataron en diversas circunstancias y momentos de su vida, coinciden en que, desde el primer instante, producía un impacto del que muy pocos lograban escapar.

Siempre preocupado por los demás, por el destino de las sociedades que nunca dejó que considerar igual de suyas, la española y la latinoamericana, supo aunar y compatibilizar esas sensibilidades con una visión y una convicción de alcance global.

Fáciles o difíciles, sus 75 años de vida han sido sobre todo fructíferos. Con una ilusión y un empuje que persistieron hasta sus últimos días… hasta que su salud quebró definitivamente, de una forma que nadie esperaba, forzando su partida, sin dolor, en paz y rodeado de sus más queridos. Dejando una estela de iniciativas y realidades, fruto de su incansable vocación emprendedora, siempre orientada a aportar mejoras e innovaciones a la sociedad. Es obligado recordar Eurofórum, su más dilatada obra… hasta llegar a Foro de Foros, su último legado.

Su nombre, su recuerdo, su ejemplo, su personalidad irrepetible, quedarán para siempre adheridos a Foro de Foros y a cuantos logró sumar a su postrera ilusión. La etapa que ha presidido el Patronato de la Fundación ha sentado las bases institucionales y organizativas para el desarrollo de un amplio catálogo de iniciativas que reclaman continuidad.

Quienes seguimos a cargo del día a día de la Fundación tendremos, sin duda, que aunar la nostalgia de su ausencia con la contribución precisa para que su legado y los valores que encarnaba nos sigan conduciendo al objetivo que tanto había soñado.

De corazón, gracias Manolo… y ¡hasta siempre!