Para empezar, un 10 para el 2+0+1+7

2017

Vemos como los algoritmos lo están invadiendo todo, esas funciones matemáticas imprescindibles para la gestión y procesamiento de datos, presentes en los sistemas de información, la inteligencia artificial, en la robótica, en las redes sociales…

El inventor del tan famoso algoritmo fue un tal Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī (Abu Yāffar), conocido generalmente como al-Juarismi, matemático, astrónomo y geógrafo; persa-musulmán, que vivió aproximadamente entre 780 y 850. Gracias a su nombre y al de su principal obra, debemos palabras tan nuestras como álgebra, guarismo y algoritmo. De hecho, es considerado como el padre del álgebra y de nuestro sistema de numeración denominado arábigo.

Como decía, no solo se usan los algoritmos en matemáticas e informática, también en la política, en la comunicación y en las redes sociales. Incluso dicen que Trump quizás deba su victoria a los algoritmos rusos, o al menos eso parece pensar Obama. Pues bien, éste será el año de las matemáticas, de los avances en las bases matemáticas, de los avances en las funciones de automatización con los coches autónomos o los robots, que cambiarán nuestras vidas. Un año con rectas y curvas con unos y ceros.

Y como estamos en un mundo cada vez más binario, nos encontramos que este año que estrenamos suma 10. La unión de dos dígitos cuyo significado viene dado por el cuerpo (uno), más el todo o la nada (cero). Los esotéricos dicen que al unir estos dos significados, se señala la conjunción del individuo con el cosmos. Este número también está relacionado con la excelencia y el esfuerzo -y por lo tanto- si posees la capacidad de visualizar tu meta, no hay nada en el camino que se te pueda interponer. Las personas que se encuentran en sintonía con el número diez, tienen en su destino el alcanzar todas aquellas cosas que se propongan.

Con este nuevo empezar que siempre sufrimos por estas fechas, tenemos la oportunidad de intentar hacer bien las cosas, de negociar metas, de compartir resultados, de meternos en una nueva espiral de progreso… Espiral, símbolo del movimiento permanente de la vida y de la no permanencia de las cosas, que representa la vida eterna o la realización de uno mismo. La espiral es la consecuencia de un fenómeno natural, de un ciclón, de una fuerza circular, centrífuga o centrípeta. Asociamos la espiral a otra  simbología en torno al proceso de crecimiento, evolución, expansión y progreso, la recta es humana y la curva tan divina como la estructura de nuestro propio ADN.

Pero los algoritmos no son mágicos ni divinos. Lo que nos une como ciudadanos, sin importar la edad, el empleo o el lugar de donde procedamos, es el sentido de la responsabilidad. Ese valor tan determinante, que a menudo se constituye en el factor predominante en nuestro modo de pensar, de actuar y de tomar decisiones.

A cada uno de nosotros corresponderá enfrentarnos a un mundo cada vez más complejo y huidizo. Hay una espiral que acelera los cambios, una mutación veloz e imprevisible de las realidades, una transformación de las modalidades en que los hechos y sus consecuencias se presentan ante nosotros, un “new mindset” como nos gusta definir.

Para que los ciudadanos podamos mantener y potenciar nuestro deseo de formular proyectos dirigidos al futuro, no solo tenemos la responsabilidad de revisar constantemente nuestros métodos de observación, sino que es imprescindible que desarrollemos mecanismos de diálogo e intercambio de información que nos permitan enriquecer y mantener vigente la comprensión de los cambios que están en proceso y de los que tendrán lugar en un futuro inmediato, y que afectará a nuestra comunidad.

Los tiempos que vienen son cada vez más complejos, y se abre ante nosotros, un mandato y una posibilidad, la de estar cada vez más próximos entre nosotros y más interconectados, porque son muchos los beneficios que, a partir de plataformas comunes, podemos hacer a esta sociedad, una sociedad con muchas rectas, muchas curvas y en movimiento espiral. El mañana es hoy.